sábado, 23 de febrero de 2008

Los paraisos intocables

Micro Estado enclavado en el corazón de Europa central entre Suiza y Austria, Lichtenstein es un paraíso fiscal tipo. En el pequeño principado hay implantadas 74 mil multinacionales, atraídas por las ventajosas condiciones fiscales.


El sector financiero supone el 30% de los ingresos del principado. El caso zumwinkel demuestra que a pesar de sus esfuerzos, la Unión Europea no consigue limitar la atracción de los paraisos fiscales, y ello pese a la ley sobre la fiscalidad del ahorro que entró en vigor en uno de enero de 2005.


Tras 15 años de negociaciones, los países signatarios se comprometían a aplicar una carga impositiva del 15% hasta junio de 2008, y posteriormente, hasta el 35% sobre los intereses generados por el ahorro.


Esas sumas transferidas a continuación a los países de origen de los clientes habrían generado en 2006 entre 120 y 150 millones de euros. Pero Suiza, Mónaco, San Marino, Andorra y Lichtenstein se niegan a desvelar la identidad de sus clientes. Entre esos 5 paraisos fiscales, tres forman parte de la lista negra de la OCDE: Monaco, Lichtenstein y Andorra


Los tres se niegan a eliminar la discriminación fiscal entre residentes y no residentes y no transmiten información sobre los clientes bancarios objeto de una investigación. No es de extrañar teniendo en cuenta que son países que han construido su éxito económico a base de ventajas fiscales y secretos.


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico no puede sancionar a esos países, pero si puede sugerir medidas que a la larga resultan más ventajosas que la no cooperación.


Andorra, por ejemplo, que es un país sin tradición en la imposición directa prepara un impuesto de sociedades para alejarse de la lista negra. Chipre, Gibraltar, o Luxemburgo son otros lugares considerados paraisos fiscales o bancarios, aunque el caso de Suiza es el más conocido.


En la Confederación Helvética, el secreto bancario está inscrito en la ley, y los extranjeros se benefician de un forfait fiscal que se obtiene multiplicando por cinco el alquiler anual del contribuyente independientemente de sus ingresos.


La carga impositiva sobre las empresas es del 6,4%, en vez del 30% de promedio en Europa.