lunes, 11 de mayo de 2009

Mapa del poder en el Fondo Monetario Internacional

Mapa del poder en el FMI

La lista de miembros es, por cierto, curiosa. La encabeza, sí, la mayor economía nacional -Estados Unidos- con 16,8% del voto, pese a su condición de deudor consuetudinario y responsable de la actual crisis sistémica. Siguen la segunda, Japón, con 6% (pero siempre acompaña a Washington) y la tercera, Alemania (5,9%).

También por razones “históricas”, Francia (4,9%) y Gran Bretaña (4,8%) retienen los puestos cuarto y quinto. En el caso inglés, se trata de una economía en achique cuya moneda (la libra) ya no es divisa. Justo detrás, surgen los “votos inflados”. Así, Bélgica ostenta 5,1% pero representa a Austria, República Checa, Bielorrusia, Hungría, Turquía y otros), en tanto Holanda incluye Bulgaria, Rumania, Bosnia-Hersegovina, Armenia, Chipre, etc.).

La octava, España, abarca México –segunda economía latinoamericana-, Venezuela y toda Centroamérica. Italia (4,1%) contiene a Portugal, Grecia, Albania, Timor oriental y dos insignificancias (Malta, San Marino). Tras la solitaria China (3,7%), con un producto bruto interno superior al de Japón o la Eurozona, sigue Canadá. Su 3,6% comprende Irlanda, Belice, Jamaica, Santo Domingo y varios “off shores” poco presentables.

La nómina de votos inflados incluye también a Tailandia (su 3,5% abarca Singapur, nada menos), Surcorea, Suecia, Egipto –arrastra casi todo el bloque árabe-, Sierra Leona (un increíble 3% que engloba parte del África subsahariana), Saudiarabia (3,2% sin acompañantes) y Rusia (2,7%, como Suiza, pero ésta engancha Polonia, las repúblicas centroasiáticas, etc.). El 2,4% iraní incorpora Afganistán, Pakistán, Marruecos, Argelia y Túnez. Brasil (2,4%) abarca sus vecinos al oeste y el noroeste. India (3,3%) absorbe Bangladesh, Ceilán y Nepal, mientras Argentina (2%) incorpora el cono sur.

Al final, todo un chiste: la mínima Rwanda (1,3%) arrastra veintitrés países africanos, algunos de ellos bastante grandes. Como insisten Beijing, Brasilia o Vietnam, este perfil subraya los defectos de una burocracia que tiene una extraña visión del mapamundi económico. Igual sucede con el Banco Mundial. Otro detalle: Suiza forma parte del anterior, pero no de la ONU.

Fuente: Mercado