domingo, 18 de abril de 2010

Economía por y para la vida única salida a la crisis sistémica

La salida real y definitiva a la crisis existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el post-capitalismo. ATTAC viene avisando desde el principio de la manifestación de la crisis financiera que “salvar al sistema financiero privado” para que este posteriormente salve de la crisis a las empresas del sector productivo es una gran falacia. Enfrentar la crisis poniendo a las personas primero pasa por salvar a la economía productiva. reconduciendo al sector financiero a su papel fundamental de canalizador del crédito hacia esta en condiciones, cuantías y precios asequibles y adecuados. Pasa por reducir, si no acabar por completo, con el desvío que de sus recursos hace hacia la especulación financiera que no genera ninguna riqueza social. Como denuncia el presidente de la pequeña y mediana empresa (CEPYME), Jesús Bárcenas el 23 de febrero, el mayor problema de las pymes en España no es la reforma laboral sino la financiación.


Capitalismo senil y agonizante raíz de la actual crisis sistémica.

La situación económica actual tenemos que verla como una única realidad desde tres ópticas que nos permitan visualizar su dinámica interna, su dialéctica, que nos permitirá determinar las actuaciones necesarias para su superación.

La óptica de su base material. La maduración objetiva de la contradicción entre el capital y el trabajo, que hoy ya podemos decir contradicción entre el capital y la humanidad, la observamos necesariamente a través de la perspectiva histórica como la crisis de un sistema basado en una sociedad de consumo agotada y deformada financieramente. Es la crisis del sistema capitalista y de los valores que configuran su civilización. La producción industrial y gran parte de servicios se han o están desplazándose de EE UU y UE hacia China, Corea y sudeste asiático. Este desplazamiento, sin ruptura aún del sistema-mundo capitalista, está tensionando las contradicciones de clase globalmente, con manifestaciones específicas en cada región económica y, dentro de estas, en cada Estado-nación. A su vez está creando tensiones entre las oligarquías regionales que exigen una redistribución del Poder entre ellas en el seno de la élite oligárquica global del sistema-mundo capitalista. Estas tensiones entre oligarquías generan peligros reales de nuevas guerras globales.

La óptica de la ideología que la sustenta. El agotamiento del sistema, la crisis de sobreproducción de la década de los setenta del S XX y su deformación financiarizada que multiplica por diez la importancia relativa del sector financiero en el PIB mundial en los últimos 42 años, genera la ideológica neoliberal que la justifica y que esta crisis también pone en cuestión. Hoy cuestionar el neoliberalismo es cuestionar el sistema capitalista en su totalidad. En la actualidad las élites oligárquicas financieras y políticas siguen manteniendo los postulados económicos neoliberales ya que se mantienen los indicadores y métodos de análisis de la teoría económica ortodoxa en la búsqueda de la salida a la crisis, provocando la pérdida de la adecuada orientación en las medidas y actuaciones tomadas. Estas se enfocan hacia una hipotética recuperación de la realidad económica anterior a 2007 que seguirá funcionando con los mismos criterios de especulación y sobreexplotación humana y de recursos naturales, como hemos podido ver en el debate del Congreso del 17 de Febrero. Para los que así piensan, se trata sólo de abaratar el coste directo o indirecto de la mano de obra, profundizar en la “educación” como forma de hacer más productiva a esta con cargo a fondos públicos, y crear las condiciones para competir en el mercado global.

La óptica de la lucha de clase que se da en cada formación social. Las condiciones objetivas y la ideología neoliberal se manifiesta en cada formación social, en cada Estado-nación en función de la posición relativa que sus oligarquías tienen en el capitalismo global, en su historia propia y en la correlación de fuerzas sociales que se dan en ellas. La cronología de los acontecimientos en cada Estado-nación, el posicionamiento de sus líderes y oligarquías es el resultado de la unión de los tres aspectos.

La unión de estas tres ópticas conforman la diversidad de posicionamiento y respuestas ante la crisis financiera 2007-08 hasta ahora, y que en su conjunto dejan ver un sistema capitalista agonizante que se mueve en un peligroso circulo vicioso para la humanidad: Si se sostienen los estímulos a la economía profundizará el endeudamiento fiscal y la deuda sin respaldo real y la quiebra de los estados, que tan sólo EE UU puede mantener abusando del dólar como moneda internacional de intercambio, pero agudizando con ello las tensiones en el sistema financiero internacional. Si se suspenden la rápida recaída del consumo y la producción, provocará la crisis social y política por el desempleo y la crisis de las prestaciones y servicios públicos que conlleva. La perspectiva de futuro es la de huelgas y conflictos sociales generalizados en todo el mundo, que unido al descrédito del propio sistema tan sólo podrán intentar controlar mediante la represión. Nunca antes la lucha por una salida social y real de la crisis económica ha estado más unida a la lucha por la Paz como ahora. Hablar de valores y exigir ética en los comportamientos y actuaciones de las políticas públicas y empresas privadas es cuestionar el neoliberalismo apuntando a la línea de flotación del sistema capitalista en su totalidad.

Una visión en el espacio-mundo de la crisis nos manifiesta las graves contradicciones en las que se desenvuelven las oligarquías y líderes políticos en Europa, EE UU y China, los tres únicos actores verdaderamente relevantes de este sistema-mundo del capitalismo agonizante.

Una visión temporal de los procesos en marcha nos habla de la impotencia para enfrentar los actuales retos desde la lógica del propio sistema. La crisis del sistema financiero internacional en octubre de 2008 puso en peligro de supervivencia a todas las oligarquías internacionales, ya que si no circula el crédito todo el sistema económico se paraliza. Tres tareas eran prioritarias para intentar superar esta situación: a) Aplazar las pugnas internas y tomar medidas coordinadas, para ello se convocaron las tres reuniones del G 20, que aún no han logrado el saneamiento total del sector financiero privado b) Evitar la deslegitimación social del sistema y la revuelta social que podía generarse con las cuantiosas ayudas públicas a la banca privada, ya que no se respetan las propias normas del sistema y además se premia en lugar de castigar a los culpables, y si bien apenas ha habido revueltas sociales por ahora no lo han conseguido aún, a pesar de la “teoría” del “demasiado grande para quebrar”, y c) la reforma del sistema financiero internacional para fortalecerlo que queda en su totalidad pendiente. No se ha avanzado nada en la reforma y fortalecimiento del sistema financiero internacional porque las luchas entre las oligarquías internacionales no lo han permitido, y tan sólo con un golpe de fuerza por parte de algunos de los actores que intervienen podrá salirse de esta parálisis. Golpe de fuerza que se está produciendo en estos días con la especulación financiera y ataque contra el euro para preparar las condiciones idóneas previas a la cumbre del G 20 en Canadá el próximo mes de Junio.

La crisis en España y la trampa del consenso

La causa de fondo que debilita a nuestro sistema financiero es la debilidad del sistema productivo sobre el que se asienta. Desde la entrada en vigor de la Ley del suelo del PP en 1998, los créditos para el desarrollo de actividades inmobiliarias se multiplicaron por diez (burbuja inmobiliaria), incrementándose la deficiente planificación urbanística pública, el desvío de recursos hacia actividades nocivas que han degradado el litoral y el medioambiente, sin satisfacer la verdadera demanda de vivienda como necesidad de vida, y han degradado la calidad de vida y el empleo en España. El índice de temporalidad, precarización y baja productividad general de nuestro mercado laboral deviene de aquí.

En España, como en el resto de Europa y EE UU, no se ha salvado al sistema financiero. El crédito a pesar de todas las ayudas, avales y créditos al 0% en EE UU y el 1% en la UE de interés puesto a su disposición no ha llegado apenas a las pymes y a las familias. Se ha salvado a los grandes bancos privados en EE UU y a los grandes en EU para que se coman a los pequeños y sigan especulando. En España se han salvado a las 1.400 personas, el 0,035% de la población, que desde los Consejos de Administración de Banca y grandes empresas participadas por ellas controlan el 80,5% del PIB español, para que se coman a las que deberían ser nuestras Cajas de Ahorros.

A pesar de ello el sistema financiero español afronta un grave problema de insolvencia: a) La crisis del sector inmobiliario, con más de 300.000 millones de euros en créditos de promotores y constructoras que no pueden ser pagados ni refinanciados, y el incremento de la morosidad en el pago de hipotecas de las familias que pueden llevar al sistema financiero español a una situación crítica si se contabilizan los inmuebles a su precio real de mercado. b) La crisis de ingresos del sector público, el déficit público, que amenaza con impagos de los préstamos, sobretodo en las Administraciones Públicas Locales. c) La pérdida de calidad de la deuda pública española y de otros Estados soberanos en los mercados financieros deprecia su cotización y, consecuentemente, el valor de los Bancos poseedores de las mismas. Sólo de la deuda soberana de Grecia la banca privada española posee decenas de miles de millones de euros, y de la española en torno al 50% del total. Como dice Juan Torres, el Banco de España ha fracasado en su función de prevenir estas amenazas, de controlar la inflación y de hacer llegar el flujo de financiación a la economía real. Su actuación cómplice con los intereses bancarios privados en contra de la defensa del interés público, los generales de la población, se manifiesta en el ocultamiento de la situación real de la banca privada española y la gestión que hace para capitalizarla con el FROB y los activos de las Cajas de Ahorros.

Ante esta situación se sigue pensando ilusoriamente, al no considerar las tensiones y contradicciones que estallarán en el sistema financiero internacional, en una salida automática de la crisis basada en el crecimiento del PIB a lo largo de 2010, planteándose la estrategia sobre cuatro ejes: la Ley de Economía sostenible, que abre al sector privado mercantilizando aspectos esenciales para la vida que deberían ser públicos; un draconiano Plan de austeridad, que pagaremos todos menos el 0,035% de los muy ricos a los que se les quitó el Impuesto de Patrimonio; una reforma laboral que individualizará las relaciones laborales, abaratará el despido para los nuevos trabajadores y mermará aún más la ya escasa maniobrabilidad de los sindicatos con las leyes laborales vigentes; y una propuesta de revisión del Pacto de Toledo, las pensiones, con alargamiento de la edad legal de jubilación, que no es sino abaratamiento del coste laboral diferido. Las alabanzas de los medios más conservadores tanto nacionales como internacionales llaman a la prevención. Esta estrategia no evitará ni la profundización de la crisis ni la confrontación bélica mundial de las oligarquías capitalistas del sistema-mundo.

En un momento de agudización de las contradicciones el consenso en torno al “interés nacional” es la trampa, el canto de sirena, para la paralización de la respuesta de clase necesaria; para la gran estafa social. El interés general es el del 99,965% de la población. No cabe el punto intermedio entre los dos sectores sociales antagónicos.

La economía por y para la vida única salida posible a la crisis sistémica del capitalismo senil y agonizante.

La humanidad se encamina hacia el abismo haciendo un gran daño a la biosfera del Planeta Tierra, nuestra Madre Tierra, la Vida. Es necesario acabar con el actual sistema-mundo del capitalismo agonizante. La salida real y definitiva a la crisis existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el post-capitalismo. La transformación que tenemos por delante es la mayor transformación política, social y ética que haya vivido la humanidad en su historia, “crear” una nueva cultura para la gran familia humana y unos nuevos mecanismos de seguridad y supervivencia que garanticen la continuidad de la Vida y nos proporcionen instrumentos de gestión de los cambios sociales.

La crisis debe ser para nosotros la ocasión para construir un mundo diferente, el parto feliz del nuevo mundo que globalice la dignidad y los derechos humanos. Para ello debemos fomentar la indignación, el espíritu de rebeldía, y manifestar que la humanidad tiene el derecho y el deber de abolir las formas de organización económica, social y políticas actuales que provocan invariablemente una larga serie de abusos y usurpaciones dirigidas a someterla a un poder despótico, ilegítimo y oculto; es un derecho y un deber derrocar este gobierno de las cosas y proveer nuevas salvaguardas para la biodiversidad, las libertades y la futura felicidad y seguridad de toda la humanidad.

En el Foro Social Temático Español celebrado del 10 al 12 de octubre de 2009 se elaboró “La Declaración de Sevilla”, declaración de independencia de la humanidad del sistema-mundo capitalista y de sus valores; la realizada en el encuentro internacional del 30 de octubre-1 de noviembre de 2009 por intelectuales y activistas globales de cuatro continentes en Bruselas; y la reciente propuesta de “Declaración Universal del Bien común de la Tierra y la Humanidad” realizada por Miguel D´Escoto y Leonardo Boff van en este sentido.

La lucha contra el neoliberalismo pasa por definir, concretar y visualizar qué otro mundo es posible. Otro mundo basado en una nueva economía por y para la Vida, en la Justicia Social Global que pivota sobre la igualdad, la solidaridad y la verdadera libertad que promueve un desarrollo armónico y equilibrado de la humanidad respetando la Vida como el Todo del que surgimos y somos su parte consciente. Se trata de replantear conceptos como ‘felicidad’, ‘progreso’ y “sostenibilidad” que se encuentran en la justicia social, el desarrollo personal y el equilibrio ambiental, y no en el crecimiento económico ilimitado intrínseco al sistema capitalista.

Deberemos pasar de una economía organizada por y para el capital, centrada en la reproducción ampliada del mismo que lleva a la mercantilización de todos los aspectos de la vida, a la cosificación del ser humano y al agotamiento de los recursos de la naturaleza; a otra economía organizada por y para el ser humano, centrada en el mantenimiento y reproducción de la Vida, donde la dignidad se universalice y la alimentación, salud, vivienda, educación, empleo, pensiones y democracia participativa sean derechos de todas las personas en igualdad de condiciones para hombres y mujeres, y todas las étnias, razas y pueblos.

No va a ser el “crecimiento”, productividad y competitividad, el PIB los que creen la dimensión medioambiental y social. Al contrario, será el “bien Vivir” la promoción de la justicia, equidad y cohesión social junto con la integración en nuestras vidas de las exigencias medioambientales las que harán posible un mundo sostenible con satisfacción de las necesidades sociales. Un mundo donde la esperanza de vida, la educación, sanidad, seguridad a lo largo de la vida, integración y participación en la determinación del futuro permita y sean los indicadores pertinentes para alcanzar altos índices de felicidad. Se consigue aquello que se mide. El modelo no es Islandia que nos han puesto de modelo basado en un alto PIB sobre especulación financiera. Será más parecido al modelo de Bután que viene midiendo la Felicidad Interna Bruta de las personas (FIB) desde la pasada década de los setenta, obteniendo que el 97% de su población de más de 700.000 habitantes se declaran muy felices (43%) y felices (54%) a pesar de tener un bajo nivel de PIB per capita, pero alimentación, sanidad, educación, vivienda, seguridad, vida comunitaria, etc. asegurada.

Los cuatro ejes para la construcción de este otro mundo mejor según Francois Houtart tienen que ser: 1) Nueva relación con la naturaleza que cambie la visión de “fuente de recursos” a la de “fuente de Vida” 2) Producir para la Vida que implica priorizar las necesidades sociales sobre el incremento de los beneficios de las empresas individualmente consideradas; cambiar la economía basada en el valor de cambio por una nueva economía basada en el valor de uso, ofreciendo una nueva definición del objetivo para la ciencia económica: Producir la base material de la Vida 3) Organización colectiva del mundo que implica generalizar la democracia a todos los niveles y aspectos de la vida, llenando de contenido la democracia formal en el día a día del ser humano como sujeto individual y colectivo 4) Nuevo ética fundamental para la nueva realidad, que no puede ser otra que el bien común de la humanidad, la multiculturalidad y participación de todas las étnias, culturas y civilizaciones, con la diversidad de todos los idiomas y lenguajes, en una gran familia humana con los mismos derechos y deberes: la globalización de la dignidad y los derechos humanos.

Universalizar los derechos a la alimentación, salud, vivienda, educación y pensiones generará una ingente actividad que acabará con el desempleo en el mundo. El empleo dejará de ser la venta de la fuerza de trabajo de la persona para convertirse en un derecho.

La nueva economía por y para la Vida, la economía del “bien vivir”, implica a) Cambiar el enfoque competitivo por planteamientos cooperativos b) Cambiar el enfoque a corto plazo por el enfoque a medio y largo plazo c) Revalorizar el papel de lo público y del Estado como garante, regulador y proveedor de bienes públicos esenciales d) Imponer un sistema financiero internacional público que impida la especulación y elimine los paraísos fiscales, y e) Avanzar en construir un Gobierno del mundo democrático, legítimo y transparente, que pasa por una verdadera legislación internacional con poder para exigirse que defienda los Derechos de la Tierra, de la humanidad y de las personas individuales, con este orden de prioridad.

La fuente que proveerá los recursos necesarios será la misma que en el actual sistema capitalista y en todos los que han sido anteriormente: el trabajo de las personas. Es el trabajo la única fuente de valor, que se traduce en acumulación de riquezas para unos pocos en el actual modo de producción, pero que se convertirá en satisfacción de necesidades y bienestar social para toda la humanidad en este otro mundo posible y necesario post-capitalista. Se nos plantea que sin dinero no hay posibilidad de financiar estos gastos sociales, obviando que el dinero no es sino el fruto del trabajo de las personas convertido en capital, para que creamos en la imposibilidad del cambio y nos resignemos. El trabajo de las personas es la fuente inagotable de riqueza y financiación que dentro de un sistema económico, social y político centrado en el bien común de la humanidad permitirá superar todas las crisis actuales.

La nueva economía por y para la Vida post-capitalista es la tarea que tenemos por delante para poder superar la actual situación de crisis sistémica y civilizatoria; la meta de llegada que nos permite visualizar el objetivo de nuestra lucha, aglutinar fuerza individual y socialmente, agravar la crisis ideológica del neoliberalismo y enmarcar las medidas concretas que podemos plantear ahora y las que vayan surgiendo (ITF, eliminación de paraísos fiscales, renta básica de ciudadanía, exigencia de empleo, vivienda, participación ciudadana, ...) con coherencia y sin desviarnos en los procesos, permitiendo una confluencia de estas luchas en los diferentes Estados-nación y las distintas clases y sectores sociales.

La historia la hacen los pueblos cuando su nivel de conciencia se generaliza. Así debe ser para que el nuevo orden económico, social y político que surge sea democrático y legítimo. Llegado el momento tenemos que actuar con la realidad dada. Se reclama una V Internacional para dirigir el proceso. Es necesario que ya se vayan configurando los necesarios bloques sociales de progreso. La división de la patronal que representa a la economía productiva, fundamentalmente pymes, frente al sistema financiero especulativo crea las condiciones para estos bloques sociales de progreso, que deben ser liderados por los sindicatos de clase y la economía social.

Frente a la crisis de los especuladores defensa y promoción de la verdadera economía productiva sostenible que satisface necesidades de la población (del 99,965% en España) mediante banca pública, Impuesto a las transacciones financieras especulativas, eliminación real de los Paraísos Fiscales, soberanía alimentaría, control político de Bancos Centrales y Organismos económicos y Democracia participativa.

Fernando Moreno Bernal . Economía Crítica