domingo, 27 de marzo de 2011

Los jefes de Moody's salen de la crisis que ellos provocaron con sueldos récord

Las agencias de calificación han salido tocadas de la crisis financiera. Su credibilidad está en entredicho , el Congreso de Estados Unidos les ha proclamado culpables de la crisis y sus beneficios han retrocedido al nivel de hace varios años. Sus altos ejecutivos, sin embargo, han pasado la página con sueldos y bonus récord, al menos en el caso de Moody's. La convocatoria de junta recién realizada por la compañía indica que la retribución de su presidente ejecutivo, Raymond McDaniel, subió un 69% en 2010 hasta los 9,15 millones de dólares (unos 6,4 millones de euros).

Los cinco directivos mejor pagados de la firma se repartieron 20 millones de dólares, con un aumento del 60%. Moody's concede mucha importancia a la paga variable, y lo justifica en el alza de los beneficios de 2010, pero como en muchas empresas, la paga variable varía más hacia arriba que hacia abajo. La cúpula de Moody's gana el doble que en 2005 pese a que desde entonces el resultado operativo ha caído el 17% y el beneficio neto cerca del 10%. La firma hizo alguna rebaja de los sueldos cuando los resultados se desplomaron, pero con el repunte, los ha situado en niveles récord. Los directivos ganan ahora más que en 2006, en plena burbuja, pese a que entonces el beneficio operativo era un 63% superior. La crisis les ha salido rentable.

Entre los conceptos retributivos de 2010, uno llama la atención. Moody's premia a su presidente, entre otros motivos, por sus logros al "ayudar a restaurar la confianza en las calificaciones de Moody's Investors Service al elevar el conocimiento sobre el papel y la función de las calificaciones (...)". El premio se aprueba semanas después de que el Congreso de EE UU haya señalado a las agencias de calificación entre los culpables de la crisis financiera y haya resaltado justo a Moody's como caso de estudio sobre las malas prácticas que provocaron la crisis.

McDaniel fue uno de los ejecutivos que compareció ante la comisión de investigación del Congreso sobre las causas de la crisis y el informe final no le deja en muy buen lugar ni a él ni a otros directivos de Moody's que actuaron bajo sus órdenes.

"Concluimos que los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera. Las tres agencias fueron herramientas clave del caos financiero. Los valores relacionados con hipotecas en el corazón de la crisis no se habrían comercializado y vendido sin su sello de aprobación. Los inversores confiaron en ellas, a menudo ciegamente. (...) Esta crisis no habría podido ocurrir sin las agencias. Sus calificaciones ayudaron al mercado a dispararse y sus rebajas de 2007 y 2008 causaron estragos", concluye el informe.

El documento resalta que de 2000 a 2007 Moody's consideró de máxima solvencia (triple A) a 45.000 valores relacionados con hipotecas. El informe repasa los modelos de cálculo desfasados, las presiones de las firmas financieras y cómo se anteponía el ansia por ganar cuota de mercado a la calidad de las calificaciones. La comisión señala que hubo un "claro fallo de gobierno corporativo en Moody's, que no se aseguró de la calidad de decenas de miles de calificaciones".

El presidente ejecutivo de Moody's acudió a testificar ante la comisión acompañado por Warren Buffet, el principal accionista de la agencia. Pero Buffet se lavó las manos. "Al ser preguntado sobre si estaba satisfecho con los controles internos de Moody's, Buffet contestó que no sabía nada sobre la gestión de la agencia: 'No tenía ni idea, no he estado nunca en Moody's, no sé ni dónde están'. Buffet dijo que invirtió en la compañía porque el negocio de las agencias de calificación era 'un duopolio natural, lo que le daba un increíble poder sobre los precios", relata el informe de la comisión.

Otros testimonios muestran que cumplir las normas no era prioritario para Moody's. Un antiguo director de Cumplimiento, Scott McCleskey, contó a la comisión cómo en una cena el entonces responsable del área de calificaciones, Brian Clarkson, apodado el Dictador, presumía de los buenos resultados logrados gracias a los títulos hipotecarios. Se acercó a McCleskey y delante de todos los miembros del consejo les espetó: "¿Cuántos ingresos ha generado Cumplimiento este trimestre? Nada, nada". Al ser preguntado al respecto, Clarkson dijo a la comisión que no recordaba esa conversación.

Otro antiguo alto ejecutivo señaló cómo al llegar a Moody's en 1997 el mayor temor de los analistas era errar en una calificación. Cuando se fue, lo que todos temían era que se considerase que ponían en peligro la cuota de mercado de la firma.

La comisión reveló que un informe enviado a McDaniel subrayaba que de los tres factores de competencia entre agencias, precio, servicio y calidad de las calificaciones, este último se había convertido en el menos importante y que incluso penalizaba el negocio, lo que "podía poner todo el sistema financiero en peligro", según el informe.

Moody's pasó de tomarse hasta dos meses para analizar un producto financiero estructurado a poner 30 sellos de triple A cada día. En 2006 se convirtió en una "fábrica de triples A". Los resultados fueron desastrosos: el 83% de los títulos hipotecarios valorados triple A ese año acabaron siendo degradados.

Pese a los "fallos abismales" que la comisión relata, Moody's ha mantenido incólume su plan de bonus en metálico de 2004 y ahora premia a su jefe por sus esfuerzos para restaurar una credibilidad que precisamente se ha visto dañada estando él al frente de la compañía. La empresa le ha otorgado un bonus del 157% de su objetivo. Y además el incentivo de los altos ejecutivos se ha "ajustado" otro 10% al alza por una encuesta sobre la satisfacción de los inversores.

En el informe también se ve cómo las agencias se iban equivocando una y otra vez al valorar la solvencia de las entidades que acababan cayendo como Bear Stearns, Lehman o AIG. Moody's tenía para AIG una calificación similar a la que otorga al Santander o al BBVA e incluso después de la quiebra de Lehman, cuando la Reserva Federal maniobraba a la desesperada para salvar a la aseguradora, la rebaja de calificación fue de solo dos escalones, hasta A2, superior a la que concede a la gran mayoría de entidades españolas.

En la transcripción de la declaración de McDaniel, una frase aparece destacada: "Los inversores no deberían confiar en las calificaciones [de las agencias] para comprar, vender o mantener valores". Es un consejo del presidente de Moody's.

Fallos abismales

- La comisión del Congreso de EE UU que investigó la crisis concluyó hace unas semanas que las agencias de calificación fueron piezas esenciales de la "maquinaria de destrucción financiera".

- Raymond McDaniel lleva siendo presidente ejecutivo de Moody's Corp desde 2005 y con él se produjo el auge de las calificaciones de alta solvencia a títulos respaldados por hipotecas basura.

- El Congreso de EE UU ha elegido a Moody's como caso de estudio para ilustrar los "fallos abismales" de las agencias sin los cuales la crisis no habría ocurrido.

- Pese a ello y pese a la caída de beneficios de Moody's desde su punto álgido, la empresa ha dado a McDaniel y sus ejecutivos retribuciones récord en 2010.

Miguel Jiménez. El País