domingo, 17 de julio de 2011

Guía para entender las crisis financieras sin tener idea de finanzas

¿Qué cara tienen los mercados? ¿Por qué se habla tanto de la prima de riesgo? ¿Esa prima es familia de los bajistas? ¿Acaso estos bajistas tocan el instrumento de la deuda?

He aquí una guía histriónica de los términos que se usan en serio para explicar los arrebatos financieros.

La prima de riesgo es familia de Doña Desconfianza.

Supongamos que usted tiene 100.000 euros que le han tocado en la lotería. Quiere depositarlos en el banco que le ofrezca más interés. El primer banco es alemán y se llama BundBank. El segundo es español y se apellida HispaBank. ¿Hay alguna diferencia? Sí. El alemán le ofrece 2,5% por su dinero. Quiere decir que por 100.000 euros le darán 2.500 euros dentro de un año. Pero el HispaBank le da más. Un 6%. ¡Fabuloso! El problema es que alguien le ha dicho que HispaBank no es fiable, que tiene problemas y que a lo mejor usted no cobrará de vuelta su dinero. Pero ¡es tan goloso ese 6%! Usted se anima y pone el dinero en HispaBank. Lo que no sabe es que ese tipo de interés más elevado es un gancho para mitigar las dudas. Para mitigar el riesgo a que usted pierda su dinero. Son 3,5 puntos de riesgo. La prima de riesgo, familia de Doña Desconfianza.

Puntos básicos, puntos porcentuales… De cero a cien en un segundo. ¿Pero no decían que el HispaBank ya me daba 6%, o sea 3,5 puntos más que Bund Bank? ¿Por qué ahora lo multiplican por cien? Pues porque en términos financieros, 1% de interés se transforma en 100 puntos básicos. Es para medir mejor el diferencial.

Diferencial, ¿no era de los vehículos? Sí, el diferencial es lo que compensa la rotación diferente de las ruedas de un coche cuando toma una curva. Pero en el mundo financiero, el ‘diferencial‘ es la diferencia entre dos tipos de rentabilidades. Para lo que nos interesa, entre la deuda alemana y española. Bund contra Bono.

Bund contra bono. Las obligaciones alemanas (sus bonos) se llaman Bund. La rentabilidad del Bund alemán y el bono español a 10 años es lo que suele compararse en las crisis. En estas fechas, el bund alemán da una magra rentabilidad del 2,6%, y los bonos españoles, sobrepasan el 6%, precisamente porque los inversores desconfían de España, y la única forma de atraerlos a comprar bonos es subir el tipo de interés. Hace unos meses era el 4,5%. Ya hemos superado el 6%. Lo pagaremos caro dentro de 10 años. Por cierto, esa diferencia de 3,4 puntos, es decir, 340 puntos básicos, es nada menos que la prima de riesgo, o sea que volvemos al principio de este post. Los mercados son así y hay que bailar a su son.

Los mercados marcan el paso. Se trata de millones de dólares o euros, que van de un sitio a otro del planeta con la rapidez con que se tarda en apretar un botón. Los mercados son nada más y nada menos que las decisiones de los responsables de los fondos de inversión, empresas de capital riesgo, hedge funds, bancos de inversión, es decir, aquellos que indican hacia dónde debe ir el dinero para obtener más rentabilidad. Entran y salen de los países con enorme facilidad. Hacen subir o bajar los índices de Bolsa, las cotizaciones de las divisas y los diferenciales de la deuda. Por cierto, hemos dicho decisiones humanas. A veces, ni eso: hay máquinas con programas hiper rápidos que toman decisiones en millonésimas de segundos, el famoso High Speed Trading. Algo galáctico que es mejor no tocar ahora. Es mejor escuchar otra música. La de los bajistas.

Con ustedes, una música tocada por bajistas. Al principio cuesta un poco de entender que alguien venda algo que no tiene, apostando a que va a valer menos pero así funciona el temible mercado de bajistas. Es como ir a un puesto de naranjas, donde están a cinco euros por kilo, y decirle al frutero: «Mire, todas las naranjas que están aquí se las vendo yo, pero no le voy a pagar hoy sino mañana, pues le compraré todas las naranjas al precio que estén». El frutero confía en que el precio no cambie en un día, y deja que nosotros nos situemos detrás de las cajas, y nos pongamos a vender. Al final del día hemos vendido diez kilos, o sea cincuenta euros para nuestro bolsillo. Lo que el frutero no sabe es que nosotros disponíamos de una información secreta: al día siguiente, iba a venir una caravana de vendedores ambulantes de naranjas, que las venderían a 2,5 euros el kilo. La mitad. Como el frutero tiene que mantener su palabra, sabe que no puede ponerlas a cinco euros porque nadie se las compraría, y además tiene el compromiso de vendérnoslas «a precio de mercado»: a 2,5 euros. De modo que hemos ganado veinticinco euros en un día haciendo un poco de short selling, vendiendo antes de comprar. Se llama también venta a corto, bajistas, al descubierto y hasta ‘venta al desnudo’.

Aviso a los que sufren del corazón: no se somentan a test de estrés. Un test de estrés es la ITV que se aplica a bancos y cajas de toda Europa. Consiste en saber si puede superar pruebas que demuestren su solvencia. Por cada cien euros que esa institución haya concedido en créditos, o préstamos, o compromisos, deben tener una parte guardada en el llamado capital, más reservas, más beneficios no distribuidos… Es decir, que si viene una hecatombe mundial, ¿con cuánto de sus propios recursos podrían responder para hacer frente a esa hecatombe? Lo mínimo es con un 6%. Mientras más suba ese porcentaje, más sólido es el banco o caja.

Per qué Italia, per que ahora? El viernes pasado corrió el rumor de que muchos bancos italianos iban a suspender el test de estrés que se va a publicar el próximo viernes. Dado que los rumores incitan al pánico, los mercados (eso que hemos explicado en párrafos anteriores) decidieron salir de Italia…. O bien, apostar contra Italia, como hacen los bajistas que también hemos explicado. La apuesta de los bajistas induce a que el precio de las cosas baje, desgraciadamente. Por eso, las autoridades italianas decidieron este lunes poner límites a las operaciones bajistas, lo cual en el mundo en que estamos es como poner compuertas al mar Pacífico.

Carlos salas
La información.com