lunes, 7 de noviembre de 2011

Mercados financieros’, dioses de la democracia

Muchos políticos deciden acciones y políticas públicas pensando que su destino final será una gran empresa.

En días pasados, los mercados financieros europeos, cual dioses del destino de los pueblos, cancelaron el referendo que el primer ministro Giorgios Papandreou había propuesto para que el pueblo griego decidiera cuál de dos escenarios negativos era el menos malo para su sobrevivencia: 1) la aprobación de cuotas adicionales de sacrificio vía nuevos recortes presupuestarios; o 2) la eventual quiebra del gobierno como resultado del retiro de las ayudas financieras otorgadas por la Unión Europea. No es un problema de la inmoralidad del neoliberalismo, como dijo La Jornada, porque, entre paréntesis, el neoliberalismo no tiene moral; es un asunto de correlación de fuerzas entre el “Uno por ciento” —que maneja los mercados financieros— y por otra parte los gobiernos y los pueblos, es decir, lo que llamamos democracia representativa.

Los integrantes del G20, cómodamente reunidos en la Riviera Francesa —mientras la mayoría de los pueblos del mundo se debaten entre la sobrevivencia del desempleo y la pobreza, o se levantan como Indignados—, no hicieron más que aplaudir a los que verdaderamente representan el “Uno por ciento”; salvo, por supuesto, la ejemplar presidenta de Argentina —Cristina Fernández de Kirchner—, que llamó a lo que está sucediendo en el mundo anarco-capitalismo y, supongo yo, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff con una trayectoria de lucha social por todos conocida. El señor Felipe Calderón, que en días pasados fue de los pocos que se opuso al ingreso del Estado Palestino a la UNESCO, tan ha de haber aplaudido ejemplarmente la medida del “Uno por ciento”, que en la foto oficial del G20 lo colocaron en primera fila.

La dominación del “Uno por ciento” en Europa, no se reduce a Grecia: ex ejecutivos de Goldman Sachs —gran banco de inversión de Estados Unidos—han copado instituciones clave en la crisis por la que atravesamos. Desde 2001 a 2009, Goldman Sachs ayudó al gobierno griego a ocultar parte de su deuda. Desde 2006 lo hizo con la ayuda del Banco Nacional de Grecia, que es privado. Al menos tres ex directivos de Goldman Sachs dirigen ahora tres instituciones públicas que desempeñan un papel clave en la crisis de la eurozona: 1) el señor Mario Draghi —ex vicepresidente de Goldman Sachs Internacional, de 2002 a 2005— es ahora el presidente del Banco Central Europeo; 2) el señor Antonio Borges —vicepresidente de 2000 a 2008 y managing director de Goldman Sachs Internacional de 2000 a 2008— es desde 2010 director del Fondo Monetario Internacional Europa; y 3) Petros Christodoulou —financiero formado en Goldman Sachs— es desde 2009 responsable de la Agencia de Deuda Pública de Grecia.

La simbiosis entre Goldman Sachs y las instituciones europeas también se da de estas últimas hacia la primera. Eurostat nunca validó las cuentas que presentó Grecia para incorporarse al euro, pero los dirigentes de las instituciones europeas miraron hacia otro lado. Peter Sutherland —Comisario Europeo de Competencia de 1985 a 1989— es presidente de Goldman Sachs Internacional. Mario Monti —Comisario Europeo del Mercado Interno de 1994 a 1999 y de Competencia de 1999 a 2004— es desde 2005 asesor internacional de Goldman Sachs. Otmar Issing —Economista en Jefe del Bundesbank de 1990 a 1998 y Economista en Jefe del Banco Central Europeo de 1998 a 2006— es asesor internacional de Goldman Sachs desde 2006. Y Huw Pill —Economista Senior del Banco Central Europeo— es desde mayo de 2011 uno de los principales economistas en Goldman Sachs.

Como dice Pere Rusiñol en el prestigioso periódico español Público (de cuyo artículo he obtenido la información expuesta), “con Draghi al frente del Banco Central Europeo es como tener al zorro guardando el gallinero”. Es decir, los que han recibido el encargo de apagar el incendio son los mismos integrantes del “Uno por ciento” que ayudaron a provocarlo. Un incendio que inició formalmente la crisis europea en Atenas, seguida por Irlanda y Portugal y que infectó tanto a la Unión Europea que aún amenaza con llevarse por delante hasta la construcción misma de sus principales instituciones.

El economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology, acaba de publicar un libro que en español se intitularía Trece banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera, en el que describe muy bien el fenómeno de los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico —siempre dirigida por este último— que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos. El problema es gravísimo porque, como lo hemos comprobado en México, muchos políticos deciden acciones y políticas públicas pensando que su destino final será una gran empresa financiera. En 2011 se han publicado dos libros sobre Goldman Sachs surgidos de ámbitos casi antagónicos, pero con la misma conclusión: el enorme poder oculto de Goldman Sachs, portaestandarte del “Uno por ciento”. Por un lado, Marc Roche —del periódico Le Monde— publicó El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo, y William D. Cohan, cuyo libro podría traducirse como Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs llegó para dirigir el mundo.

Adolfo Orive
Excelsior
http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion-columnistas&cat=31&id_nota=780806 

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