martes, 29 de noviembre de 2011

¿Qué pasará cuando los sacrificios no acaben con la crisis?. Entrevista a Ignacio Ramonet

Entrevista a Ignacio Ramonet director de la edición española de  ‘Le Monde Diplomatique’. Alerta del “golpe de estado financiero” que vive Europa.
La mundialización financiera ha creado su propio Estado. Un poder sin sociedad. Este rol es ejercido por los mercados (…). Las sociedades realmente existentes son sociedades sin poder. Y todo esto no deja de agravarse”. Este texto tiene 14 años. En diciembre de 1997, Le Monde Diplomatiquepublicaba el editoral del director de su versión en español, Ignacio Ramonet, Desarmad los mercados financieros. Una alerta que sería germen del movimiento Attac, hoy presente en 40 países, que lucha por la creación de una tasa a las transac-ciones financieras mundiales (inspirada en la Tasa Tobin) para ir echando “granos de arena” en el engranaje de la especulación.

14 años después, dos países del Viejo Continente han visto cómo sus gobiernos elegidos en las urnas eran sustituidos por unos gestores de quiebras mientras el resto atribuye al mercado decisiones y recortes. Podría decirse que Ramonet, que participó esta semana en el ForoBurgos organizado por Banca Cívica, acertó.

¿Se cae Europa?
Es un momento extremadamente delicado. Da la sensación de que no hay a la cabeza una generación política a la altura de la crisis apocalíptica que estamos viviendo. Y no nos hemos sorprendido lo suficiente de que, en los últimos meses, Alemania y Francia hayan asumido un poder que nadie les ha dado. Hemos leído: Rajoy habla con Merkel’. ¿Lo primero que hace el vencedor de unas elecciones con un resultado abrumador es llamar al jefe? No estamos en un Estado federal. España no es Dakota ni Berlín, Washington. Pero manda Merkel con Sarkozy de coartada.

Hay quien dice que Merkel asume el liderazgo porque no hay otro poder fuerte.
Si Merkel es quien está pilotando la crisis, el resultado es muy malo. Grecia va cada vez peor. Su PIB es el 3% de la zona del euro. Cuando estalló la crisis, se podía haber solucionado con un pequeño esfuerzo económico. Ahora, la gangrena ha subido. Austria y Francia tienen triple A (máxima calificación en su deuda) y las atacan. No se sabe si el euro será capaz de resistir. A Portugal se le ha impuesto una cura de caballo, se le ha impuesto la recesión y como resultado, le acaban de volver a bajar el rating. Esto no funciona.

¿Tampoco para Alemania?
Los alemanes se van a despertar dentro de poco constatando que la mayoría de los países europeos no compran. Y que ellos no exportan.

¿Por qué no lo ven?
 No están a la altura. Están aplicando recortes de manual a situaciones que no se corresponden. Están alentando a los mercados a seguir ejerciendo presión. Los mercados están desbocados porque durante años ha habido una desregulación que les dejó hacer lo que querían. Los políticos prometieron cambiarla en el G-20. Sarkozy prometió la tasa a las transacciones. Pero los mercados no quieren y no se adopta.

¿A qué nos enfrentamos?
Si seguimos así, la primera amenaza es que no estamos seguros de que el euro vaya a resistir. Nadie puede afirmar que seguirá siendo lo que es dentro de tres meses o de un año. Mucha gente apuesta por que desaparecerá o quedará restringido al área de influencia de Alemania.

¿Europa se ha convertido en la primera ficha de un nuevo dominó?
La crisis de la deuda europea puede tener incidencia a escala global. Muchos se han olvidado, entre ellos Alemania, de que la globalización es la articulación de todos los mercados. Si la zona euro entra en congelación por la austeridad, no se potenciará el consumo. Ya hay en Europa 23 millones de desempleados cinco millones en España y 80 millones de pobres, personas que no consumen. El mundo funciona con dos motores, dos grandes centros de consumo: EEUU y la Unión Europea, ambos amenazados por la recesión. Si se paran, China va a fabricar menos. De hecho, el ritmo de crecimiento chino ya ha bajado. Si China deja de importar, dejará de comprar también materias primas, los minerales que compra a Perú y Chile y los productos agrícolas que compra a Brasil y Argentina. Esos países dejarán de crecer. Y en 2013 o 2014 podemos encontrarnos con una recesión internacional.

¿Puede el mundo soportarlo?
La pregunta es, si la recesión se prolonga en Europa, hasta dónde soportarán las sociedades europeas la purga a la que se está sometiendo a la población. Cuánto va a crecer la extrema derecha, cuánto la protesta social. La historia no se detiene y esto es un golpe de Estado financiero. Los mercados han decidido tomar el poder. En Grecia e Italia, la evidencia es total. Se han colocado personas que han trabajado de uno u otro modo con Goldman Sachs, especialista en colocar a su gente en puestos de poder, pero ahora al frente de países.

¿Qué se puede hacer?
La sociedad debe reflexionar para seguir defendiendo que otras soluciones son posibles. Hay que volver a planteamientos keynesianos (estimular el crecimiento económico inyectando dinero público). No lo digo yo. Lo dicen (Paul) Krugman y (Joseph) Stiglitz. Hay que hacer políticas anticíclicas, encontrar soluciones para salir de la situación. Veo difícil que se adopten en el contexto actual pero, si los gobiernos no se deciden, vamos a la catástrofe. Quizás si Francia pierde la triple A, Alemania verá que se hunde la última barrera que los protege. Los eurobonos podrían ser una solución a la crisis de la deuda, pero por otro lado habría que prohibir los hedge funds (fondos de alto riesgo), implantar la tasa a las transacciones, no operar con bancos que utilicen paraísos fiscales. Quién lo va a hacer si no hay autoridad. El euro es la única moneda que no está respaldada por una autoridad política, no tiene Gobierno y los mercados se han dado cuenta, han visto que se podían enriquecer fácilmente.

¿Por qué arrasa la derecha en Europa si trae recortes aún mayores que los que se han visto?
Es posible que una parte de la sociedad, teniendo en cuenta que muchos medios de comunicación dominantes insisten en que la línea de la ortodoxia es la única, acepten la idea de los recortes. El pánico a que el euro desaparezca genera mucha disciplina. Se ha visto en Catalunya en estas elecciones. Una parte del electorado piensa que es o recortes o caos, y votan recortes. El problema es qué pasará cuando no pase nada. Cuando los sacrificios no hayan puesto fin a la situación de crisis. Esa es la preocu-pación.

¿Piden realmente los mercados ajustes y reformas, teniendo en cuenta que no funcionan?
Los mercados no saben lo que quieren. No hay un objetivo concreto. Buscan ganar dinero. Pero es posible que la especulación acabe por destruir el sistema.

Ignacio Ramonet
Público

jueves, 24 de noviembre de 2011

Los alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad de Harvard exigen nuevas perspectivas académicas

Un  hecho insólito, digno de ser incluido en la saga de “Aunque usted no lo crea”de Ripley, el pasado 02.11.2011, un grupo de estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia.

¿Qué hay de asombroso en este hecho?. En primera lugar, la protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw, ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de Estados unidos. En segundo lugar, porque de acuerdo a la carta entregada por los/as estudiantes antes de retirarse de la cátedra, el motivo de la protesta fue su indignación por lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis económica. Y en tercer lugar, se trata de un hecho insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil detrás de este hecho de indignación académica en contra del pensamiento único neoclásico, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos, que se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de políticas económicas y financieras.

En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee: “hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana ..(…) ..Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello”. La carta concluye: “No estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy wall street) . Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestro retiro de su clase en serio”.

Según reportan los escasos medios de comunicación que le dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a favor de una economía crítica, se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”. Una de éstas consiste en la negociación de contratos de trabajo más dignos para el personal de servicios de la universidad que sufre las políticas de flexibilización laboral que tanto daño le han ocasionado a la clase trabajadora norteamericana. Movimientos similares han comenzado a surgir en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) y en la Universidad de Berkeley (California)

El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza de esta disciplina que iniciaron en mayo de 2000 los y las estudiantes de las universidades francesas y que meses después recibió el apoyo de estudiantes de Cambridge, Inglaterra.

En ese entonces, también el movimiento estudiantil francés hizo pública una carta declarándose globalmente descontento por la enseñanza recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. Un pasaje de esta carta señalaba que “ la mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta –es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados –, generalmente no responde a esta expectativa”. La carta finalizaba con un exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor Mankiw: ¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!.

Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha universidad, que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla……. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. Su objetivo no es formar abogados ó médicos ó ingenieros (ó economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos……. Los estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o industriales; y sí se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”.

Es obvio que la incapacidad de las universidades actuales de formar economistas críticos y sensatos no responde únicamente a posturas personales e ideológicas de docentes y/o autoridades universitarias, sino más bien responde a factores relacionados con el rol que las universidades cumplen en la reproducción de las relaciones de poder dentro del sistema capitalista en su fase neoliberal. Probablemente uno de los principales factores explicativos de la crisis en la enseñanza de una economía crítica e integral, es la pérdida de la identidad e independencia de las universidades debido a que han sido capturadas por los intereses de las corporaciones y/o por la demanda del mercado. Se les ha presionado directa (o indirectamente) a convertirse en empresas educativas con la misión de formar a los dos tipos básicos de economistas que demanda el mercado en la fase actual del capitalismo: economistas especialistas altamente calificados/as y economistas generalistas poco calificados/as para apoyar a especialistas o para desempeñarse en funciones gerenciales. Esto a su vez ha conducido a una especie de fragmentación del conocimiento y a la ausencia de pensamiento crítico. ¿El resultado final? Economistas formados para adaptarse y/o colaborar con el status quo que mantiene a la mayor parte de la humanidad en la exclusión y la pobreza.

El mensaje que desde Harvard envían los y las estudiantes de economía, no debería pasar desapercibido por las escuelas de economía del mundo entero, en particular por las escuelas de economía de los países del sur. Es tiempo de rectificar el rumbo (si se ha perdido en algún momento). Es tiempo de separar la verdadera función universitaria de la función de formación técnica superior, y sobre todo, es tiempo de devolverle a la enseñanza de la economía el carácter crítico, riguroso e integral que tanta falta hace en los momentos actuales de crisis sistémica que ha provocado el sistema capitalista.

Si no actuamos ahora, con hechos y no con meros discursos, las escuelas de economía (y quienes trabajamos en ellas) estamos en riesgo de correr – más tarde o más temprano- con la misma suerte del desafortunado profesor Mankiw.

StarViewerTeam International 2011
Ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://starviewer.wordpress.com/2011/11/18/maxima-indignacion-en-harvard-los-alumnos-de-la-catedra-de-introduccion-a-la-economia-de-la-universidad-harvard-exigen-nuevas-perspectivas-academicas/

martes, 22 de noviembre de 2011

La banca, el fraude fiscal y el New York Times

El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.

Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial (entre ellos, por cierto, el padre del President de la Generalitat, el Sr. Artur Mas).

Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa –según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total.

Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria. El caso más conocido es la gestión realizada por la ex Vicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, “el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal”. Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que “los ricos no pagan impuestos en España”.

Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súper ricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.

Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, que señala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos –aclara el Sr. Salvador Arancibia- “….medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada”. De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman “libertad de prensa”.



lunes, 21 de noviembre de 2011

La deuda pública al desnudo

GINEBRA, 19 nov (IPS) - Con la profunda crisis de endeudamiento público en países industrializados como telón de fondo, una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) procura que prestamistas y acreedores asuman principios de responsabilidad.

Esos principios tienden a reducir la frecuencia de las crisis de deuda mediante el estimulo a las partes, acreedores y tomadores de títulos soberanos, a actuar de manera responsable, precisó el secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), Supachai Panitchpakdi.

La severidad, especialmente en Europa, de la crisis de deuda, conformada por obligaciones contraídas por los estados, amenaza con frustrar la frágil recuperación de la economía mundial, describió el jefe de la Unctad.

Al mismo tiempo, los sobreendeudamientos públicos aumentan en algunos países en desarrollo y los niveles de compromisos financieros del sector privado interrumpen el crecimiento en muchas naciones.

En esas condiciones, el mundo cae otra vez en la cuenta de la importancia de formas eficaces de prevención, gestión y solución de las crisis de endeudamiento, comprobó Supachai.

La Unctad discutió esta semana un proyecto de 15 principios sobre promoción de otorgamiento y toma responsables de préstamos soberanos.

El texto mereció la aprobación de delegaciones de gobiernos miembros y de personalidades participantes, como el presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson, quien expuso las enseñanzas que su país extrajo del "tsunami financiero" que lo sacudió a partir de 2008.

La única delegación que opuso objeciones al texto presentado por la Unctad fue la de Estados Unidos, que dejó constancia de que no atiende algunas de sus preocupaciones y también pidió que se reconozca el carácter de mero borrador del documento.

Grimsson resaltó que los principios subrayan las responsabilidades de los tomadores de créditos, a la vez que se extienden sobre los deberes de los prestamistas.

Esto es de importancia fundamental, dijo. Las causas de los fracasos no deben atribuirse exclusivamente a los prestatarios, insistió.

El presidente islandés puntualizó que los grandes bancos y las agencias de calificación financiera "no pueden decir ahora que no tienen ninguna culpa".

También hizo notar que la crisis financiera en Europa es una advertencia de que la algo arrogante visión occidental, que prevaleció en décadas recientes, según la cual los problemas de endeudamiento excesivo solo eran de del mundo en desarrollo, "se ha vuelto dramáticamente desactualizada".

Grimsson preguntó si los países deben tener un sistema bancario que privatiza los beneficios pero socializa las pérdidas, a la vez que cambia los fracasos privados en deuda soberana.

Si surge un conflicto entre los intereses del mercado financiero y la voluntad popular, sobre quién recae la supremacía, indagó.

Cuando esa disyuntiva se apareció en Islandia, ante la exigencia de los gobiernos de Gran Bretaña y de Holanda de que se diera primacía a los intereses de los mercados financieros, "fue obvio para mí que la democracia tenia que prevalecer", enfatizo.

En este aspecto, Supachai refrescó posiciones sostenidas por la Unctad desde muchos años antes del estallido de la presente crisis y demandó la regulación de los mercados financieros.

Los principios propuestos por la Unctad para promover responsabilidad a los actores del endeudamiento público se fundan también en que, a diferencia de lo que ocurre en el comercio internacional, no existen normas, principios o regulaciones para el financiamiento soberano.

En el campo del comercio internacional, cuando un gobierno intenta tomar ciertas acciones, debe cerciorarse antes de que esos pasos concuerden con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En cambio, para las operaciones de endeudamiento público, el único limite es el mercado, observó la Unctad.

La conferencia convocada por la agencia de la ONU analizó también la cuestión de la auditoria de las deudas externas para separar el grano de la paja, o sea las deudas legales de las que antes se llamaban "deudas odiosas", cono son las ilegales.

María Lucia Fattorelli, de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, una organización no gubernamental brasileña, dijo a IPS que después de 30 años de auditor a Ecuador y 39 años a Brasil, llego a la conclusión de que el sistema de la deuda solo beneficia a los grandes bancos internacionales.

Ese sistema no sirve como mecanismo para financiar a nuestros países, como debería ser de acuerdo a la definición de deuda pública acuñada por la teoría económica, dijo.

La actual crisis financiera demostró la usurpación de los instrumentos de deuda pública, usados como mecanismo de transferencia de recursos públicos para cubrir un problema del sistema financiero privado, hundido en operaciones dudosas de productos derivados sin respaldo, sostuvo Fattorelli.

Gustavo Capdevila
IPS

domingo, 20 de noviembre de 2011

Los fondos de pensiones acaparan la adquisición de tierras agrícolas

Los fondos de pensiones están acaparando la adquisición de tierras agrícolas alrededor del mundo, perjudicando a comunidades locales y promoviendo una agricultura contraproducente para los actuales problemas alimentarios y medioambientales. 

Los fondos de inversión, en especial los fondos de pensiones, se encuentran atraídos a estas inversiones por los beneficios potenciales. Se estima que centre 5.000 y 15.000 millones de dólares del sector de mercancías o commodities están destinados a la adquisición de tierras de cultivo.

Sin embargo, como se sabe, los fondos de pensiones manejan los ahorros de los trabajadores, por lo que debería haber alguna forma de rendición de cuentas públicas o de otro tipo cuando se tomen decisiones de inversión.

En ese sentido, los fondos de pensiones acaparadores de tierras, son uno de los pocos fondos que podrían ser desbaratados por la población que es dueña del dinero, y éste ha sido uno de los objetivos de los movimientos sociales.

Los fondos de pensiones
Actualmente las pensiones de los trabajadores están manejadas por empresas privadas que deben entregar a los trabajadores mensualidades luego de su jubilación.

Se sabe que los fondos de pensiones, a nivel mundial, manejan 23 billones de dólares en activos. Los más grandes son aquellos administrados por los gobiernos, como es el caso de Japón, Noruega, Holanda, Corea y Estados Unidos. (Ver cuadro de mayores fondos de pensiones a nivel mundial).

Los fondos de pensiones fueron afectados durante la última crisis financiera. Por ello, muchas de estas administradoras de fondos recurren a las tierras agrícolas, muy atractivas por un patrón claro de oferta y demanda: una creciente población mundial necesitada de alimentos.

Además, los administradores de estos fondos consideran que los precios de las tierras son relativamente bajos en países como Australia, Sudán, Uruguay, Rusia, Zambia o Brasil.

Estos fondos consideran los beneficios a largo plazo por el precio creciente de la tierra y los ingresos que perciben, además, con las ventas de cosechas, ganado lechero y producción de carne.

La agricultura es claramente una fuente de beneficios futuros para los inversionistas, con los precios de los commodities y los alimentos en alza, por lo que últimamente los fondos de pensiones empezaron a invertir fuertemente en este rubro.

Barclays Capital informa de  que hace diez años los fondos institucionales invertían aproximadamente 6.000 millones de dólares en mercancías o commodities, mientras que actualmente la cifra asciende a 320.000 millones de dólares.

De esos 320.000 millones, los fondos de pensiones invierten 100.000 millones. Y estas inversiones se dedican mayoritariamente a las tierras agrícolas -activos que ofrecen retornos anuales entre 10% a 20%-.

Actualmente, los fondos de pensiones tienen aproximadamente de 1 a 3% de sus carteras asignadas a los commodities de tierras agrícolas. Se estima que para 2015 se llegue a porcentajes de 3 a 5%.

El panorama actual indica que los inversionistas más grandes están programando duplicar sus portafolios de propiedades de commodities agrícolas, que incluyen tierras agrícolas.

La consecuencia de ello será la subida de precios de los alimentos, lo cual afectará gravemente a las comunidades rurales y pobres, e implica a los trabajadores.

El tema queda en manos de los sindicatos de trabajadores, los gobiernos y otras instituciones responsables de decisiones estratégicas para controlar cómo se deben invertir los fondos de pensiones.

Economía ¿Una ciencia medieval?

La historia del progreso ha sido la del esfuerzo por encontrar soluciones, a base de recorrer un largo camino. Hemos visto hasta en libros y películas, cómo los precedentes de la arquitectura y la ingeniería se afanaban en levantar estructuras (catedrales, puentes, edificios) con resultado incierto: si acertaban tenían la obra perseguida, si no, se les hundía. Meditaban sobre cuál podía haber sido el error u errores, y trataban de subsanarlo para la próxima vez.

En medicina ocurría algo similar: los especialistas probaban tratamientos y pócimas. Si daban en el clavo el paciente sanaba, pero no siempre ocurría así, y en la búsqueda de remedios quedaban muchos bien averiados, cuando no difuntos.

Afortunadamente la investigación logró establecer claves y parámetros, fundamentarse en datos y resultados, para que no fuera aleatoria la resolución de los conflictos que se planteaban. Se establecieron premisas seguras para actuar.

La economía no ha seguido la misma senda. Nos argumentan que es una “ciencia social” (pero ciencia al fin y al cabo) y que “sus afirmaciones no pueden refutarse o convalidarse mediante un experimento en laboratorio y, por tanto, usan una diferente modalidad del método científico. Por otra parte, el sujeto de estudio es altamente dinámico, por lo que es arriesgado aventurarse a predecir sus conductas con precisión”. No sé si tan variable como el comportamiento de los virus mutantes, pero con ellos la ciencia se emplea con mayor rigor.

Añadamos que hay y ha habido un sin fin de escuelas económicas, vinculadas en muchos casos a la filosofía o a los iluminados de esa ilusa teoría que nos contó que “el libre mercado se regula solo” y que es la que impera. Sobre todo, que todo depende del ojo que lo mire, aunque nosotros comamos y vivamos todos los días y tengamos la peregrina idea de querer un futuro sólido. Joaquín Estefanía nos habla hoy de los tecnócratas, ese furúnculo (esperemos que no cancerígeno o que se pueda atajar) que nos ha salido en la democracia, decretado por una única corriente: el neoliberalismo. Tecno, viene por cierto del griego “Techne” que significa “el que sabe lo que hace”. Estamos listos.

Los economistas (salvo honrosas y notables excepciones entre las que cito sin ir más lejos a nuestra amiga Àngels Martínez Castells cuando en el nacimiento del euro avisó de los problemas que iba a acarrear), no han dejado de dar palos de ciego. La mayoría, la economía dominante, ni se enteró de que llegaba la crisis y no dejan de aportar soluciones erróneas, con un empecinamiento digno de expulsión sin indemnización. Asombrosamente, por el contrario, se les premia con gobiernos en los que van a aplicar los mismos mecanismos equivocados. Aunque ¿para quién son equivocados? Unos pocos se enriquecen cada día más, a costa de la población en general. Eso es lo que cuenta.

La economía parece una ciencia medieval. En el momento en el que su objeto de estudio, el dinero, (aunque con más propiedad sería el estudio comportamiento económico destinado a satisfacer necesidades de la sociedad), es el dios por el que todo se rige. Se nos caen catedrales y las garrapatas y sanguijuelas nos sangran sin que experimentemos mejoría. Lo peor es que esta economía dominante, la de los brujos (que, en confianza, parece que no tienen ni repajolera idea de lo que hablan) nos está conduciendo también a la Edad Media, a los señores feudales que sientan sus reales sobre la plebe. Caída Grecia y Roma –decimos jocosamente en twitter aunque con amargura-, llega en efecto el Medioevo. Ya está aquí, salpicado además de invasiones bárbaras.

Rosa Mª Artal
El Periscopio

sábado, 19 de noviembre de 2011

Prima de riesgo

Hace unos días a un miembro de la Real Academia de la Lengua Española le preguntaban sobre el significado del término. No respondió con evasivas y derechamente dijo que no podía explicarlo, arguyó en su defensa, que aún no estaba en el diccionario y que para que una palabra pueda descansar en él, tienen que pasar por lo menos ocho años. Menos mal que no osaron preguntarle a un miembro de la Real Academia de la historia española, que en una interpretación personalísima hubiera quizás confundido los hechos para terminar hablando de que hace mucho tiempo Franco, ya había llamado la atención sobre el asunto. En la calle, la típica muestra televisiva sin mayor certeza real comprobó que nadie tiene puñetera idea de lo que significa la prima de riesgo. 

La prima de qui? inquirió extrañado un jubilado catalán mientras acariciaba la bola de petanca que descansaba en su regazo. Aquí en el barrio la mayoría seguimos siendo primas, respondió una vecina del Albaicín, a la paya reportera. Un grupo de chavales que mataba el tiempo en una plaza de extrarradio de Madrid confundieron a la prima de riesgo con la prima del Riesco y ahí los comentarios subieron de tono y el micrófono se apagó. Una pareja de cuarenta que salía de unos grandes almacenes esbozó un campo semántico económico, para luego, apresurarse a decir-siempre con semblante desafiante- que gracias a dios, ellos no estaban en crisis. Y por último, un inmigrante que currículo en mano buscaba trabajo desesperadamente para renovar sus papeles, comentó al paso que a él no le interesaba la política porque había venido exclusivamente a trabajar. 

En lo que va de semana la prima de riesgo española ha subido hasta los 460 puntos y la italiana ya está en los 519. Para hacernos una idea, Grecia, o como lo que se conocía por aquel país, cayó en banca rota cuando la deuda sobrepasó la barrera psicológica de los 500 puntos, lo mismo ocurrió con Portugal e Irlanda. Por eso no es descabellado preguntarse hasta cuándo aguantaremos nosotros antes de la intervención económica. O en su defecto, qué nuevos recortes sociales de envergadura se llevarán a cabo para calmar a los llamados mercados financieros que gobiernan con total soltura la crisis económica y política europea. De nada sirvió que los mercados financieros en las últimas semanas derrocaran a Papandreu y Berlusconi, estos y su ejército de tecnócratas de todo el mundo siguen presionando por la profundización de los ajustes estructurales de la economía en los países del euro. La consigna está clara reducir la deuda pública y para ello recortar todo gasto social, inversión pública, trabajo público, reducción del estado, privatizaciones de empresas...El próximo domingo el derechista Partido Popular Español refrendará esta tesis con su triunfo en las elecciones generales. 

Lo mismo se la llama prima de riesgo, deuda país o diferencial de deuda. Se podría decir que es la herramienta más eficaz en el entramado del capitalismo financiero mundial a la hora de profundizar la doctrina del shock. En términos estrictos la prima de riesgo es el sobreprecio que paga un país por financiarse en los mercados internacionales a través de sus bonos y venta de deuda pública, siempre comparado con Alemania. Ayer ese diferencial llegó al 6,34% con respecto al bono alemán, algo histórico que no ocurría desde tiempos de la peseta. Esto se traduce en que habrá que pagar más intereses a los mercados y sus especuladores. Se calcula que por cada 100 puntos de subida en la prima de riesgo, España tendrá que desembolsar 12.000 millones de euros al año y se dejan de crear 170.000 puestos de trabajo. Los llamados mercados financieros a través de sus agencias de calificación de riesgo generan las condiciones objetivas y subjetivas para ir en busca de otra intervención económica que reportará otro gran negocio para los de siempre. Y ahí va ella, en los últimos meses siempre al alza, disciplinando a la clase política en su teoría económica de que la confianza y la tranquilidad sólo llegarán a través de la reducción de la deuda pública y la desmantelación total de los rescoldos de estado de bienestar.

Quieren más y no pararán hasta obtenerlo. La hoja de ruta del neoliberalismo pasa hoy por Europa- en la década de los ochenta y noventa fue Latinoamérica con la llamada deuda exterior- no está de paso, ha venido para quedarse y poner en evidencia el mito de la Europa fuerte y cohesionada. En los pasillos de Bruselas algunos personeros avanzan entre sollozos al enterarse de que la política está subordinada a los designios de la economía y el estado de ánimo de los mercados.

Muchos se conforman con la frase llevada a axioma de que a veces es mejor no saber demasiado porque la realidad ya agobia lo suficiente; no los culpo. Son tiempos abruptos, de cesantía crónica, precariedad laboral y del miedo que va disciplinando las conciencias de los trabajadores que no quieren perder el suyo. También son tiempos del despertar social que desembocan en el 15M y aunque hasta nuestros días siga siendo un movimiento más emocional que ideológico, es sin lugar a dudas, un aporte que ha roto con el inmovilismo. Entramos en una etapa de la historia europea en qué la única dimensión de las consecuencias de la crisis que aún no se ha evaluado es la del estallido social organizado y transformador. 

Hoy por hoy ya no basta con la indignación. De lo contrario la fiesta neoliberal será eterna y contundente. Europa- y los que la habitamos- no será la misma cuando termine esta crisis económica, las relaciones sociales tampoco y ahí sí que se abre una gran posibilidad de agrietar la cultura popular intoxicada de personalismo. 

Millones se preguntan en la soledad del amanecer, en qué instante, en qué momento se jodio todo. Una pregunta que tardaremos años en contestar porque la ausencia de autocrítica es tan profunda como la crisis sistémica del capitalismo. 

Rodrigo Soto

martes, 15 de noviembre de 2011

La nacionalidad fiscal

En los grandes medios de comunicación se hace mucho hincapié en lanacionalidad de la empresa que ha realizado tal descubrimiento, o que ha obtenido tales beneficios, o que ha ganado tal contrato. Según se puede comprobar, el dato de la nacionalidad no falta en ninguna crónica informativa económica. Eso sí, siempre que la noticia tenga un contenido positivo; porque de lo contrario solo se menciona la nacionalidad de la empresa si ésta procede de algún país cuyos dirigentes están en el punto de mira del terrorista sistema financiero internacional.
 
En el caso de España los medios tienen la costumbre de "felicitarse", y casi de felicitarnos, por los logros de las "grandes" empresas españolas, por más que estas puedan no estar haciendo frente a sus obligaciones fiscales, o haciéndolo de una forma muy relajada y asequible bien lejos de las fronteras españolas, mediante las filiales que estratégicamente tienen abiertas en paraísos fiscales.Así es precisamente como operan 21 de las empresas incluídas en el índice bursátil IBEX35 (1), y cuyos éxitos y fracasos pretenden los medios que sintamos como nuestros, cuando está claro que lo único que podemos sentir como nuestro, y bien que lo sentimos, es el dinero que dejan de aportar a las arcas del Estado en su elusión de impuestos. Además, por si esto no fuera ya de por sí insultante, el Estado pone nuestro dinero para que estas empresas gocen de privilegios y ventajas por las que cualquier ciudadano honrado sería llamado al orden por un inspector de Hacienda; o, sin ir más lejos, esa cantidad de millones que los ciudadanos no tenemos más remedio que permitir que nos roben los políticos para entregárselo a los bancos.

En este sentido hemos visto recientemente cómo los medios españoles celebraban el hallazgo de un importante yacimiento de hidrocarburos por parte de la multinacional "española" Repsol (2) en suelo argentino. En casos como este, cuando los medios dicen "multinacional española" debemos leer "multinacional que defrauda en España", lo que se ajusta mucho más a una información objetiva.

Igualmente ha ocurrido con la reciente concesión por parte de la dictadura de Arabia Saudí a un consorcio en el que participan empresas "españolas", del suministro de 35 trenes de alta velocidad y su correspondiente mantenimiento.Los medios casi nos felicitan a los ciudadanos por el éxito (3) de compañías "españolas" como Indra, participante en dicho consorcio, pero también incluida en la lista de empresas "españolas" con sedes en paraísos fiscales. Dice El País, "España se ha situado como un país de referencia en alta velocidad", cualquiera con dos dedos de frente sabrá leer la verdad que esconde esta frase, y que viene a ser así: " España se ha situado como un país de referencia en alta velocidad de elusión de impuestos ".

Para colmo tenemos que pagar entre todos el viaje que el Borbón, en misión comercial, se ha pegado (4) a Arabia para agradecer a su homólogo dictador la concesión del negocio para una empresa que no paga todos sus impuestos en España. Cada vez parece más evidente que a la típica frase de los medios para referirse al Borbón: "El primero de los españoles", le falta una palabra. Quien sepa oír entre líneas debería escuchar esto en su lugar: " El primero de los empresarios "españoles "

Estos son solo dos casos pero por desgracia, hay muchos más (5). Algunos ofrecen datos especialmente sangrantes como es el caso de BBVA que tiene el triple de capital en las islas Caimán que en Argentina, por más que sea el segundo banco de los argentinos.

En el polo contrario, es decir en el de la magia negra que hace desaparecer de los informativos las noticias que destacan y destapan aspectos y hechos negativos para estas empresas "españolas", también hay llamativos casos. La sordera y la opacidad es la seña de identidad.

Un buen ejemplo de ello es la opacidad informativa de Radio Televisión Española por ejemplo en el caso de los escándalos que protagoniza la empresa española Zara (6) relacionados con las condiciones de esclavitud a las que somete a parte de sus trabajadores. Hagan si no la prueba, busquen "Zara" en el buscador de rtve.es (7), solo encontrarán noticias positivas, porque es una empresa "española" de los pies a la cabeza.

Otra técnica de los medios es la distorsión, que se utiliza como método alternativo de remodelación de la realidad cuando toda la mierda barrida no cabe debajo de la alfombra. De esta avanzada técnica de control social tenemos un buen ejemplo en el tratamiento que los medios hicieron hace algunos meses delExpediente de Regulación de Empleo presentado por la empresa Telefónica (8) y que acabó con el despido del 25% de su plantilla en España. Por más que este asunto acabó en tragedia para 6.500 empleados, los medios no escatimaron esfuerzos en presentarnos este asunto como algo gravoso para una empresa como Telefónica que obtuvo en 2010 más de 10.000 millones de euros de beneficios.

Aún hoy tenemos que soportar este tratamiento en diarios como El País, que publica hoy 12 de noviembre "Telefónica sufre el impacto del ERE con una caída de beneficios del 69%" (8). Y yo me pregunto, si tan perjudicial para los beneficios de la empresa era llevar a cabo el ERE, ¿por qué lo han hecho?, es de suponer que lo han hecho porque será beneficioso en algún momento del futuro, ¿tendremos noticias de ese momento del futuro? Además, la entradilla de la noticia anuncia que "Telefónica mantiene la previsión de crecimiento y dividendos" y que "el esfuerzo inversor" de la compañía aumenta en un 61%. Es decir, que Telefónica lo ha pasado muy mal, muy, pero que muy mal, o todo lo contrario, no queda muy claro, y todo por culpa de los malvados trabajadores. Por si alguno de ustedes no se había dado cuenta hasta ahora, el diario El País es un diario de gran tirada... a la basura.

Aún con todo, no faltan las ocasiones en que los medios alaban esta forma de delinquir de las empresas (10) y aluden a la aparente facilidad para generar empleo de las multinacionales "españolas" intentando vender una buena imagen que no se ajusta para nada a la realidad. Nunca se especifica que el empleo generado es de mala calidad, como tampoco nunca se especifica la mala calidad de los despidos, cuando estos tienen lugar.
Y tampoco faltan políticos mediocres como Rajoy que prometen aún más ayudas a las empresas (11) insistiendo en que generan empleo, cuando en todo caso es precario, temporal y con unos costes de finalización insultantemente baratos. Estos mismos empresarios, según los inspectores de Hacienda (12), tienen la poca vergüenza de declarar hasta un 79% menos de ingresos que un pensionista.

Ya en 2009, el tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades en España se situaba en el nivel más bajo de la historia, el 18% (13). Pero es que para el 2010 la presión fiscal sobre las empresas se aflojó aún más. Según el propio El País, las empresas españolas tienen un tipo impositivo efectivo inferior al que sufren las familias españolas (14), esto es, mientras que las familias destinan una media del 11,5% de su renta al pago de impuestos, las empresas no llegan a pagar impuestos más que por el 10% de sus beneficios, cuando el tipo oficial del impuesto de Sociedades en el 30% y el 25% para las pymes.

En este apartado los medios son especialmente silenciosos y considerados con los evasores de impuestos y evitan a toda costa nombrar ni uno solo de los casos en los que se hace más que evidente que todos los recortes sociales que estamos sufriendo y más que se proponen a hacer, se podrían evitar si las empresas llamadas "españolas" hicieran frente a sus obligaciones fiscales. Solo en Cataluña, el fraude fiscal de los empresarioses seis veces mayor que el impacto de los recortes sociales aprobados por el Parlamento de Cataluña (15).

Como podemos observar no se debe en absoluto a la presión fiscal, que determinadas empresas y sectores de actividad tienen la necesidad de acudir a las ayudas públicas de un Estado cuya intervención aseguran detestar y repudiar. Será más bien por una torpe gestión privada que acumulen las perdidas que aseguran acumular, antes que por una presión fiscal desmedida. Pero claro, a ver quién es el guapo que se resiste a sucumbir a los encantos de los rescates y subvenciones públicas a fondo perdido. Y es que se calcula que de losPresupuestos Generales del Estado, unos 30.000 millones de euros acabarán en los bolsillos de los empresarios, con la excusa de crear empleo y la amenaza de destruirlo.

A pesar de la desahogada condición fiscal de los empresarios "españoles" en general, y del reducido tipo impositivo efectivo al que muchos de ellos ni siquiera hacen frente, los responsables de la patronal, la CEOE, reclaman aún una rebaja "sustancial" de las cotizaciones a la Seguridad Social y del Impuesto de Sociedades (16).
Por todo ello resulta realmente exasperante ver cómo ciudadanos de a pie, afectados seriamente por la delincuencia empresarial, y aún en contra de la teoría de la evolución de las especies, insisten en defender la postura de los empresarios delincuentes, esgrimiendo el débil argumento de que "subir los impuestos a las empresas no serviría de nada, si acaso para aumentar el fraude" , y explican: "si no pagan lo que ahora se les pide, no podemos pedirles que paguen más" . Quienes así opinan no hacen sino un flaco favor al conjunto de la sociedad, un conjunto al que quizás no se den cuenta de que pertenecen ellos mismos. 

Lo que se hace imperativo es optimizar la política fiscal en busca de un equilibrio social, así como la política recaudatoria y como los medios que la administración del Estado dedica a su cumplimiento. 

Puede que solo sean impresiones mías , pero creo que deberíamos comenzar a emplear el concepto "nacionalidad fiscal". Puesto que un país no puede impedir por sí solo la existencia de los paraísos fiscales y su uso y disfrute por parte de los empresarios, creo que las empresas deberían tener oficialmente la nacionalidad del país donde tributan de forma efectiva, perdiendo a todos los efectos la nacionalidad del país donde teóricamente se supone que deberían tributar. Entre otras cosas esta medida les impediría acceder a las jugosas y fáciles ayudas públicas que reclaman y reciben cada año. 

Enlaces:

Víctor J. Sanz
Impersiones mías
http://impresionesmias.com/2011/11/12/la-nacionalidad-fiscal/

domingo, 13 de noviembre de 2011

De la deuda y otros problemas

Dice un amigo: Si pido prestado y quiero pagar, el problema es mío. Pero si pido prestado y no quiero pagar, el problema es de mi acreedor. Tiene razón. Lo peor que le puede pasar al sistema financiero internacional es que los deudores decidieran no pagar. De otra manera, el asunto es manejable. Frente a esto dice Perogrullo: lo que el mundo debe se lo debe al mundo.
 
¡Claro! ¡Brillante! ¿Cómo le haces para saber esto, le pregunto? Atento y solícito, Perogrullo me contesta: es obvio. ¡Claro que es obvio! Pero –me aclara, para que no me confunda– lo que un país debe no se lo debe a sí mismo. Se lo debe a otro. Aunque Estados Unidos que le deba a China… El mundo sí, pero cada país no. Hay países acreedores y países deudores. ¿De qué depende eso?, pregunto. Perogrullo guarda silencio. Toman su lugar muchos funcionarios públicos de todo el mundo. Y muchos empresarios también de todo el mundo, que exclaman a coro: ¡Qué irresponsables los gobiernos y las sociedades que se endeudan …y se endeudan… y se endeudan! ¡Pobres de sus pueblos!

Pero a muchísimos de esos funcionarios –si no es que a todos– hace unos años se les escuchó alabar el crecimiento brutal de Estados Unidos y de Europa, y de China, y de la India y del mundo en general. No obstante, no podían ocultar el crecimiento similarmente brutal del crédito, hipotecario y al consumo, primordialmente, que operaron como palanca emergente para impulsar el crecimiento mundial.

Financiarización en pleno, dirían Costa Lapavitsas y Carlos Morera en un libro recientemente editado por la UNAM y por Flacso, donde también Makoto Itoh y Juan Pablo Paincieria dan luz –con profunda nitidez– sobre el endeudamiento de las naciones en el mundo de hoy. ¡Pobre Grecia, cómo la ofenden! ¡Pobre España, cómo la ofenden! ¡Pobre Portugal, cómo lo ofenden! ¡Pobre..! La lista puede ser interminable…Sí, interminable.

Pero, finalmente, Perogrullo tiene razón. El mundo le debe al mundo, es decir, no hay problema. Con un producto bruto mundial actual evaluado en 63 trillones de dólares de 2010, el mundo debe 95 trillones de esos mismos dólares. Justamente 150 por ciento de su producto. En buen romance significa que hay que esperar año y medio de producción mundial para quedar a mano. Aunque por aquello de la diversidad nacional, en algunos casos hay que esperar más y en otros menos. Medio año para pagar la deuda de los gobiernos. Y un año para pagar la deuda de los privados. Ni más ni menos. Pero eso –aclaremos– suponiendo que se generan recursos para ello. Y que –imaginariamente– las sociedades de esos países no consuman nada, es decir, se aprieten el cinturón. ¡Qué indignación! Y, sin embargo, una pregunta flota en el aire. ¿De dónde salió tanto dinero para prestarse? ¿Quién lo concentró? ¿Quién lo centralizó? ¿Quién cobra los intereses? ¿Por qué unos pagan su deuda al 2 por ciento y otros al 10 por ciento de interés? ¿Por qué? Y ¿por qué –por cierto– al estudiar el comportamiento de la producción industrial en muchos países del mundo, no puede uno menos que reconocer el alargamiento artificial del ciclo de producción, merced al crédito? ¿Qué diablos pasó en todo el mundo?

Y es que hubo mucho dinero para prestarse. Muchísimo. ¿De dónde salió? Tres fuentes principales: 1) del sólido ahorro de algunos países, como los cuatro –sólo cuatro– que en 2010 concentraron la mitad de las exportaciones netas de capital: Alemania, Japón, China y Suiza; 2) de los ingresos extraordinarios que reciben algunos países por la extraordinaria elevación del precio internacional de las llamadas commodities y que en estos momentos concentran poco más de la tercera parte de los recursos disponibles para invertirse o prestarse en todo el mundo; 3) de otras razones que permiten que algunos países –por diversas y múltiples razones– pueden ser exportadores netos de capital, unos un año y otros otro. De aquí, precisamente de aquí, la enorme disponibilidad de capitales para su flujo internacional. Un flujo que se expresa en tres líneas primordiales: 1) inversión extranjera directa; 2) inversión de portafolio; 3) préstamos u obligaciones a personas, empresas, organismos o gobiernos.

Registremos el endeudamiento actual: 95 trillones de dólares en 2010, casi 100 en estos momentos. Y el producto mundial: cerca de 63 trillones, ya casi 65 también en estos momentos. El 44 por ciento lo deben los gobiernos. Y el 56 los privados. Pero hay países que deben mucho en relación a su producto y a sus ingresos. ¿Ejemplo de moda? Cierto, Grecia. Aporta 0.5 del producto mundial pero participa con 0.7 por ciento en la deuda mundial. Su coeficiente de capacidad de pago (peso en el producto entre peso en el endeudamiento) es inferior a uno, de sólo 67 por ciento. Terrible.

Portugal, por su parte, tiene un coeficiente de 63 por ciento. España de 65 por ciento. Italia –la bella Italia– de 71 por ciento. Si es menor de uno ya hay –de suyo– una señal de extremo riesgo. Y mientras más bajo sea ese riesgo es mayor. Y eso sólo pensando en el pago del principal. Falta evaluar los requerimientos para pagar intereses. Estados Unidos, por cierto, tiene un coeficiente del 67 por ciento. Y, sin embargo, sus inversiones en todo el mundo, preferentemente en China, obligan a re-evaluar su capacidad para enfrentar su endeudamiento. A más de su capacidad para imprimir billetes. En Europa, por cierto, eso ya no es posible. El régimen de moneda única lo impide. Y otro aspecto que obliga a dicha re-evaluación es la estructura de los acreedores. Pero –sin duda– sobre este aspecto deberemos profundizar en otro momento. Muy pronto.

José Antonio Rojas Nieto
La Jornada

Los evasores roban miles de millones a la sociedad

La Agencia Tributaria recauda 10.000 millones anuales por las actuaciones contra el fraude. La deuda media liquidada es de 250.000 euros. Sólo 90 personas están en la cárcel por delito fiscal.

Me gusta pagar impuestos. Con ellos compro la civilización". Esta frase de Oliver Wendell Holmes Jr., el más longevo magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos (murió en 1935), expresa claramente por qué hay que pagar impuestos: para financiar los servicios públicos y de protección social. Sin embargo, esta buena predisposición a sufragar tributos no está tan extendida. Según una encuesta del Instituto de Estudios Fiscales, el 60% de los españoles considera que el fraude es habitual entre empresarios, profesionales liberales y autónomos. Sólo el 28% justifica cierto nivel de fraude, pero antes de la crisis eran el 41% los ciudadanos los que pensaban que hay circunstancias en la vida que motivan el fraude.

Francisco de la Torre, portavoz de la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), cree que "el gran fraude empieza a estar realmente mal visto, pero el pequeño fraude sigue teniendo justificación". Y es que "cuando todos dicen que hay que bajar los impuestos, la gente se plantea por qué los paga". Después de años en los que tanto el PP como el PSOE han bajado impuestos, se acaba de recuperar Patrimonio y el PSOE propone imponer un gravamen a las grandes fortunas y otro a la banca.

Lógicamente, al estar oculto, no existen datos ciertos sobre cuánto fraude fiscal existe; algunos estudios, como el de Funcas, sitúan en torno al 20-23% la economía sumergida (que incluye más elementos que el fraude fiscal), pero Hacienda no lo considera concluyente. "Ahora la economía sumergida tiene un componente de supervivencia. Es inevitable cierto porcentaje de economía sumergida y ha aumentado con la crisis, pero si hubiera de verdad cinco millones de parados habría habido una explosión social", señala De la Torre.

Resultados
En la Agencia Tributaria trabajan casi 28.000 funcionarios frente a los 140.000 de Francia o los 150.000 de Gran Bretaña. Gestiona más de 33 millones de declaraciones en los principales impuestos, recauda 160.000 millones de euros netos (209.000 millones brutos) y tiene un presupuesto de 1.400 millones de euros. La administración tributaria española es la más eficiente de la OCDE (aparece detrás de Estados Unidos porque los americanos incluyen los ingresos de la Seguridad Social y España no). Por cada cien euros que ingresa, la AEAT sólo gasta 60 céntimos.

De la Torre reconoce que en los últimos años se ha hecho una mejor selección de los contribuyentes a inspeccionar, lo que ha redundado en una mejora de los resultados, pero señala que no tienen medios para mirar todo lo que habría que inspeccionar. El año pasado se inspeccionó a 26.000 contribuyentes y se realizaron 34.000 actuaciones relacionadas con tramas de IVA. La deuda media liquidada por contribuyente inspeccionado ascendió a 250.888 euros. En total, la recaudación obtenida por las actuaciones de lucha contra el fraude superaron los 10.000 millones el año pasado, con un incremento del 23% sobre 2009. Desde 2005 se han recuperado 45.583 millones. Ante estos resultados, Francisco de la Torre puntualiza: "Existen agujeros legales que no se cierran y cada vez hay liquidaciones más elevadas". Los inspectores de Hacienda proponen simplificar el Impuesto sobre Sociedades y eliminar deducciones, lo que facilitaría su control; y que el control de las Sicav vuelva a Hacienda. De la Torre defiende mantener el Impuesto sobre el Patrimonio porque proporciona información valiosa a la hora de controlar el fraude fiscal. Pero reclama que incluya la participación empresarial familiar que no aparece en la actualidad.

Aunque hay casos notorios de grandes fortunas que tienen su dinero en paraísos fiscales (la familia Botín pagó 200 millones para regularizar sus cuentas en Suiza), el fraude que más preocupa en Hacienda es el que está en manos de mafias.

Delito
Desde 2006 se han enviado cada año entre 800 y 1.200 casos de delito a la Fiscalía. La mayoría tienen que ver con el sector inmobiliario o fraude en el IVA. Las sentencias a favor de la AEAT están entre el 75 y el 80% y en el resto suele considerarse que no hay dolo probado. Pero las resoluciones son lentas y las condenas con ingreso en prisión efectivo muy pocas. A finales de 2010 sólo 90 personas estaban en la cárcel por delito fiscal y muchas tenían otros delitos. "Hay 6.000 millones de euros parados en los tribunales. En España sale más rentable que te denuncien por delito fiscal a que te lo reclamen en un acta de inspección", explica De la Torre.

A Holmes, el juez que quería pagar impuestos, se le conoció como "el gran disidente" porque a menudo no estaba de acuerdo con sus colegas de Tribunal, en una época donde se imponía el laissez faire, Holmes abogó por garantizar un salario mínimo, limitar el horario de trabajo y legalizar los sindicatos obreros. El tiempo daría en eso la razón a Holmes. En lo de no evadir impuestos está por ver.

Amparo Estrada
Público

jueves, 10 de noviembre de 2011

A propósito de la publicación de Hay Alternativas: la necesidad de rebelarse frente al dominio neoliberal

Carta abierta de los autores del libro Hay alternativas, Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, a la población indignada que no acepta las políticas neoliberales que se están imponiendo a la ciudadanía, sin su aprobación y participación.

Escribimos el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España con la intención de mostrar que, en contra de lo que dice la sabiduría convencional promovida por los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos del país, sí que hay alternativas a las políticas de austeridad que están haciendo tanto daño a las clases populares de nuestro y otros países.

Los representantes de los grandes intereses financieros y económicos realizan un esfuerzo constante (a través de los medios de mayor difusión de España y sus comunidades autónomas) para intentar convencer a la ciudadanía de que no hay alternativas a tales políticas de recortes sociales, buscando así dificultar e imposibilitar la presentación de otras políticas que, sin embargo, serían mucho más eficaces para mantener y expandir el bienestar de la población, y, precisamente por ello, también más democráticas y más populares que las que ellos proponen.

Su enorme poder impide que haya un auténtico debate sobre los  temas tan urgentes e importantes que están hoy día sobre la mesa. Y así se puedan aplicar las medidas de reducción de derechos sociales y laborales sin apenas discusión, en aras de unos supuestos e inexistentes futuros beneficios a las clases populares y ocultando que en realidad solo proporcionan más privilegios a los promotores de tales políticas de reducción de derechos.

Este libro cuestiona cada uno de los dogmas neoliberales que alientan estas políticas y los supuestos que los sostienen y es precisamente por ello que esté teniendo tantas dificultades para darse a conocer ante el público, dificultades que aparecieron incluso antes de que se publicara.

Teníamos un acuerdo con la editorial Aguilar, una de las mayores editoriales del país, para publicar y distribuir el libro que implicaba su compromiso de sacarlo a la calle el 19 de octubre, una fecha que le permitiría ser un recurso más en los debates que deberían realizarse en el marco de las elecciones del 20-N. Para ello debimos realizar un esfuerzo hercúleo para tenerlo a tiempo y pasamos buena parte del verano trabajando en ello. Pero lo hicimos con ilusión, pues creemos que es un servicio para todas las personas –millones en España- que están indignadas por la situación actual y que buscan las alternativas que se les niegan en los foros de discusión.

El aliento y apoyo que obtuvimos en este trabajo por parte de muchos movimientos sociales, incluyendo amigos del 15-M, de los sindicatos, de los movimientos vecinales, y de todas sensibilidades políticas, eran indicadores de que íbamos por buen camino y valía la pena el esfuerzo. Y parecía que la editorial Aguilar iba a respetar su compromiso cuando comenzó su promoción activamente, no solo en su propia web sino en las principales librerías de toda España, como todavía puede comprobarse fácilmente en la red.

Sin embargo, incluso después de haber hecho algunos cambios en el texto sugeridos por la editorial y cuando la promoción estaba en marcha, hubo una orden superior que ordenó parar el proyecto. La promoción desapareció y no recibimos más que explicaciones muy opacas y ninguna seguridad de que se pudiera publicar más adelante. Ante esta situación decidimos retirar el libro de Aguilar, recomponer su diseño y difundirlo inmediatamente en formato pdf a través de internet mientras la editorial Sequitur se encargaba de publicarlo y sacarlo impreso a la calle cuanto antes.

Agradecemos este enorme esfuerzo de esta editorial y de los amigos de ATTAC que una vez más se han empeñado con generosidad en difundir el pensamiento crítico. Pero es evidente que ni Sequitur ni ATTAC tiene el potencial de distribución de las grandes casas editoriales, como Aguilar. Y es por ello que tenemos que pedir a todas las personas indignadas con el argumento de que no hay alternativas, que se movilicen y que pidan a las librerías que distribuyan el libro Hay alternativas.

Solo mediante la movilización puede la ciudadanía romper esta marginación, que alcanza dimensiones de veto político, intolerable en una democracia, por muy limitada que sea, como en el caso español.

Tenemos la convicción de que si la mayoría de la población en España pudiera conocer que sí que hay alternativas a las políticas que les están dañando, se movilizaría rompiendo con el fatalismo que le están imponiendo los medios de mayor difusión próximos a los poderes financieros y económicos que no desean que se conozcan y debatan tales políticas.

De ahí que pidamos a todas las personas con sensibilidad democrática que reclamen e insistan en que las librerías tengan disponible y visible para que la ciudadanía lo conozca y si lo desea, pueda conseguirlo. La lucha por la democracia pasa también por romper con el monopolio en la producción y distribución de ideas que solo podremos conseguir con nuestra actitud activa y nuestra rebeldía ante el intento de implantar un auténtico pensamiento único.

Vicenç Navarro/ Juan Torres/ Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC

¿Deben pagar más los ricos?

Jordi Évole (El follonero), en su programa “Salvados”, realizó un reportaje que intentaba arrojar luz sobre esta incómoda pregunta. Para ello, entrevistó a personas cuyas ideas ilustraban ambas caras de una misma moneda: la economía. Por un lado, a personas afines a ideologías de izquierda, que están a favor de aplicar políticas fiscales redistributivas y que, por tanto, graven más a las grandes fortunas de nuestro país. Y por otro lado, a personas afines a posiciones ideológicas de derechas o neoliberales, o simplemente a empresarios, como José María Castillejo (creador de la marca “Pocoyo”), que abogan por todo lo contrario: porque se alivie aún más la carga impositiva sobre las grandes fortunas y las grandes empresas. Aunque también hubo cabida para entrevistar a personas que en cierta forma respondían a una posición más neutral y que aportaban datos objetivos, como es el caso de Manuel Redal, miembro del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda.

Aquellos que defienden que hay que seguir mimando a los ricos, aún más si cabe en tiempo de crisis, afirman que si se aplica una mayor presión fiscal, las fortunas de este país trasladarán más recursos a los denominados paraísos fiscales, o incluso harán directamente las maletas para emigrar a climas más cálidos, fiscalmente hablando. Es decir, para ellos mayor presión fiscal sobre las rentas más altas es sinónimo de fuga de capitales. Para justificarse, aducen que estas fortunas son, al fin y al cabo, las que tienen mayor capacidad de consumo y de creación empleo y que, por ello, deben ser privilegiadas fiscalmente si se desea estimular la economía. Por lo tanto, su solución al desempleo en España pasa por hacer fiscalmente más atractivo este país a los inversores, esto es, a los ricos. Esto - dicen - creará más riqueza, porque se crearán más empresas y los bancos recabarán más recursos, por lo que también incidirá positivamente en la fluidez del crédito. Una tesis que el PP, esta misma mañana, ha defendido en los Desayunos de la 1, a través de su portavoz, Esteban González Pons. Quieren rebajar impuestos para incentivar las inversiones y la contratación por parte de las empresas, porque, según su visión de los hechos, la solución viene desde arriba, a través del siguiente esquema: los bancos conceden créditos a las empresas, las empresas contratan empleados, los empleados consumen, hacen rentables a las empresas y éstas, a su vez, a los bancos.


Por el contrario, los analistas de izquierdas ven en esto un enorme equívoco, por no decir abiertamente que se trata de una gran mentira. Señalan que el problema está, en primer lugar, en que el número de ricos representa una minoría dentro del conjunto de la población, por lo que su consumo particular apenas incide realmente en la economía. Y en segundo lugar, denuncian que la mayoría del capital (plusvalías) obtenido por estos empresarios no se reinvierte en «economía productiva», sino en «economía especulativa», es decir, en potenciar las rentas del capital; las cuales, para más inri (como bien indica Manuel Redal), tributan en España nueve puntos menos que las rentas del trabajo. Y claro, si el nivel adquisitivo de las clases medias y bajas se reduce, la demanda de bienes y servicios cae, y con ella la economía en general. Porque aunque el empresario tenga acceso al crédito y pague el sueldo mínimo interprofesional a sus empleados, si no hay demanda, no hay negocio. Y el principal problema de España, que hace que los inversores sean reacios a invertir en capital riesgo, es que la demanda de bienes y servicios es muy pobre, porque el nivel adquisitivo de los consumidores también lo es (por endeudamiento privado, por precariedad salarial y laboral, o por desempleo). Por lo cual, entiendo que el esquema de crecimiento propuesto por el PP se viene abajo si sólo se atienden los intereses de los empresarios y de las entidades financieras; porque si los trabajadores obtienen salarios cada vez más bajos en condiciones más precarias, la demanda global es imposible que repunte y, por ende, que la economía crezca realmente. Porque - y esto es un aspecto clave - durante los años de bonanza económica de este páis, la única manera de mantener el nivel de consumo de las clases populares, ha sido acudir al crédito, incentivar el endeudamiento privado (el cual anda en la actualidad en nuestro país por niveles estratosféricos). Dicho de otra manera, para estos señores la única manera de crecer es que las clases medias y bajas vivan por encima de sus posibilidades a base de estímulos crediticios, porque desde las empresas (incluidas las empresas o entidades bancarias) se ha fomentado, y se sigue fomentando, que las clases trabajadoras sean económicamente cada vez más débiles, con vistas a favorecer la acumulación de las rentas del capital (que es lo único que le interesa realmente a los empresarios y a los bancos). De ahí que sea muy acertado afirmar que el Capitalismo Neoliberal es sinónimo de polarización extrema de las rentas y desigualdad social.

Por otro lado, si el I.V.A. y el I.R.P.F. se ceban con las clases trabajadoras, es decir, con aquellos que viven de las rentas de su trabajo, y los empresarios invierten su dinero en potenciar las rentas del capital, porque les procuran más beneficios en un espacio más corto de tiempo (lo que, a su vez, les supone que les sea más atractiva la idea de reducir plantilla y recortar salarios), llega un momento en que la concentración de capital es tan acentuada que los bancos (que son los depositarios de dichas fortunas) especulan y arriesgan cada vez más (porque así lo desean los clientes que quieren vivir de las rentas del capital, suscribiendo fondos y productos de inversión), y ellos mismos tienen que endeudarse con otros bancos (como así le ha sucedido a los bancos españoles con los bancos alemanes durante el “boom” inmobiliario), por lo que si se produce una apuesta equivocada (como así ocurrió con la burbuja inmobiliaria), se expone a toda la economía a sufrir las terribles consecuencias de un efecto en cadena: los bancos hacen caer las bolsas para recuperar liquidez, cierran el grifo del crédito a las empresas, las empresas no pueden pagar a sus empleados, y los empleados no pueden pagar sus deudas. Por lo tanto, el desempleo aumenta, los ingresos al Estado descienden y surge el problema del déficit y el endeudamiento públicos. Porque si los que más tienen tributan menos, y los que menos tienen tributan más, pero sobre rentas cada vez más bajas, y encima es cada vez mayor el gasto público destinado a cubrir la creciente tasa de desempleo, la balanza inevitablemente sufre una descompensación brutal. Si a esto sumamos que cuanto mayor es el desempleo más se reduce la solvencia de un país, más problemas tiene éste para colocar su deuda en los mercados, teniendo que afrontar además intereses cada vez más altos. ¿Y este es el modelo que el PP quiere recuperar para España?

En síntesis, ¿cuál ha sido el verdadero problema?
El problema es que se han desregularizado de tal forma los mercados (financieros y laborales) y aplicado tales políticas fiscales, que se ha permitido a los empresarios acumular e invertir lo que les ha dado la gana en economía especulativa (que no produce nada y está enfocada exclusivamente a rentabilizar su capital), y a los bancos y entidades financieras hacer cualquier cosa para conseguirles esta rentabilidad. Si los diferentes Estados, a nivel global, hubieran obligado a las empresas a reinvertir su excedente en fomentar la economía productiva y en mejorar las condiciones laborales de las clases trabajadoras, y a los bancos se les hubiera prohibido desde el principio ejecutar maniobras especulativas, nunca se habría producido la crisis. Ergo, para superar esta crisis, es imprescindible reformar radicalmente o cambiar el actual sistema económico.

Manuel G. Sesma
Migajas