domingo, 24 de noviembre de 2013

Crisis, mentiras y cintas de vídeo

No nos indignemos. No perdamos el tiempo miserablemente con sentimientos para los que ya ha pasado su tiempo. Ahora toca pensar. Pensar en el cambio real, en lo que tenemos que hacer para proponer soluciones y no dejarnos arrastrar, una vez más, en mentiras que el tiempo está demostrando que lo son.
 
“…El tiempo pone las cosas en su sitio…”, dicen; lo que ocurre es que no siempre disponemos de él para esperar. Pero pasar, el tiempo pasa.
 
La crisis económica que vivimos en España desde hace más de seis años no explica ni mínimamente el vergonzoso recorte de derechos sociales que padecemos. Nuestro país, incluso antes de este atropello, era uno de los Estados de la UE con menos inversión social, que no confundir con gasto público. A cifras reducidas no sumamos, restamos.
 
De lo que estamos hablando es de algo bien simple: la crisis es la excusa perfecta, el momento deseado y planificado para despedir a profesores, a médicos, para recortar sueldos, acabar con ayudas públicas, cerrar asistencias sanitarias y trasladar parte de estos servicios, antes públicos, al ámbito privado. Menos justicia social, menos igualdad de oportunidades por más mercado, este es el plan. Curiosamente, y a la vez que se fractura la justicia social y la igualdad de oportunidades, aderezado con la hipocresía de solicitar a los ciudadanos que soporten el esfuerzo de aguantarse sin rechistar, no se corrige ni un ápice la desmesura de un Estado ineficiente multiplicado por cinco en estructuras administrativas y políticas, que sirven para colocar a afiliados u obtener financiación para sus Partidos, confundiendo gasto público con Estado del Bienestar.
 
Pero esto es fácil de leer y más de escribir. No has llegado hasta aquí para que te digan lo mismo que seguramente ya piensas y posiblemente también hayas leído en muchos otros lugares. Has llegado aquí para que te expliquemos con datos reales, lo que el tiempo ha puesto en su sitio: la explicación de la gran mentira.
 
LA GRAN MENTIRA.
 
La gran mentira es que esta crisis económica (y ética) es la causante de los recortes de derechos sociales. Eso es sencillamente mentira además de una estafa política. La crisis económica solo explica el principio o la causa desencante, pero nunca su extensión y  alcance en España, en unas dimensiones no conocidas desde hace más de 50 años.
 
La crisis financiera y la consiguiente restricción artificial del crédito provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, puso de manifiesto el caos del sistema tributario que causó de inmediato una caída sin precedentes de los ingresos públicos. Ante semejante pérdida se acudió a la financiación del gasto público mediante Deuda, permaneciendo este  durante dos años inalterable en su parte de derroche y que, por cierto, hasta ese momento parecía inadvertido.
 
Dos años de descontrol del gasto y de caída de ingresos supusieron la multiplicación del déficit y el crecimiento exponencial de la Deuda Pública en un  país en el que los bancos ya estaban hiper-endeudados. La Deuda Pública en la Eurozona es una trampa mortal, ya que obliga a los países de su ámbito a acudir a los operadores del mercado financiero, es decir, a los grandes bancos. Los Estados no deberían pagar intereses de mercado por financiarse pero así ocurre. El Banco Central Europeo presta el dinero que emite a los bancos al 1% y con ese dinero los bancos lo prestan a los Estado cobrando un interés de mercado que ronda el 6%. Semejante negocio se sostiene porque con nuestros impuestos pagamos unos intereses que jamás  deberíamos pagar. Expliquémoslo.
 
1. LA CRISIS.
 
¿Justifica la dimensión de la crisis la disminución del gasto social? Evidentemente no.
 
Analicemos algunos indicadores significativos en el periodo 2008/2012 y comparémoslo con el año 2007:
 
PIB: En el periodo acumulado 2008 a 2012 ha crecido aproximadamente un 1% con respecto a 2007. Nuestro PIB hoy es mayor del que existía en 2007. Por supuesto un índice de crecimiento tan exiguo representa un frenazo a las importantes subidas registradas hasta 2008, pero no podemos obviar que el porcentaje acumulado es positivo. El ejercicio con porcentajes más negativos fue 2009, en el que cayó un 3,7% en relación a 2008.
 
-Demanda Interna a precios corrientes: En el periodo 2008 a 2012 el saldo acumulado es negativo en un 4,69% en relación a 2007, resultando el peor año 2009 en el que cae un 7,3% con respecto a 2008.
 
-Renta de los hogares: En el periodo 2008 a 2012 el saldo es mínimamente positivo en un 0´7815% con respecto a 2007.
 
-Renta del trabajo: En el periodo 2008 a 2012 el porcentaje acumulado es negativo en relación a 2007, disminuyendo como consecuencia del paro existente en un 5%.
 
-Gasto de los hogares: En este periodo se produce una disminución del existente en 2007, siendo su saldo acumulado un 5% inferior.
 
-Gasto en compra de vivienda: El dato es espectacular, al suponer una caída del periodo, en relación a 2007, del 90% aproximadamente.
 
-Otros gastos: Los gastos de consumo de electricidad, alcohol y gasolina son superiores a los registrados en 2007.
 
A los efectos que nos interesan estos datos son más que suficientes para darnos cuenta  de que, ciertamente, España ha vivido una crisis importante en la que sus indicadores apenas alcanzan a los importes nominales del año 2007; unos ligeramente por encima y otros por debajo, aunque en niveles moderadamente inferiores  teniendo en cuenta el factor inflación en cinco años. No obstante a ello, y ya es suficiente para considerar la dimensión de la crisis, deberíamos estar en niveles parecidos a los de 2007. En una economía pública no haber avanzado en  seis años ya es suficiente para valorar la importancia de la recesión.
 
2. LOS INGRESOS TRIBUTARIOS.
 
¿Estamos, por tanto, en los mismos niveles de ingresos tributarios que en 2007? Ni mucho menos nos encontramos ante un panorama que podríamos considerar tan positivo. Las conclusiones obtenidas de los datos macros observados de esta crisis nos llevarían a la conclusión de que la cifra de ingresos tributarios registrados en estos últimos años debería ser cercana a la de 2007, pero nada más lejos de la realidad.
 
Si la comparamos con la del año 2012 observamos estas diferencias:
 
-Ingresos Tributarios Líquidos del Estado 2007: 200.676 millones de euros
-Ingresos Tributarios Líquidos del Estado 2012: 168.676 millones de euros.
 
Frente a una subida del PIB del 1% como dato macroeconómico de referencia en el periodo 2008 a 2012, la caída de ingresos tributarios producida en 2012 es del 16% con respecto a 2007, lo que en términos nominales supone un total de 32.100 millones.
 
Pero aun hay algo más grave; la suma de todas las caídas de ingresos tributarios en cada uno de los años del periodo analizado con respecto a 2007 supone una pérdida acumulada total de ingresos de más de 196.000 millones de euros. Y esto solo en cinco años!! Esta cifra es superior al presupuesto tributario de un año.
 
¿Cómo es posible que a una subida mínima, pero subida, del 1% del PIB, le corresponda una bajada tan importante de los ingresos tributarios?
 
Alguno de los datos tributarios más importantes son estremecedores:
 
-Base imponible del Impuesto de Sociedades: Se reduce en un 61,022%.
 
-Base imponible agregada (beneficios sujetos a tributación por todos los impuestos): Disminuye con un saldo acumulado  de un 13,03%.
 
Ello trae una consecuencia visible y medible que no tiene explicación oficial que la justifique, y menos que esta pueda ampararse en la crisis económica ya que se valora en términos relativos sobre sus propios datos económicos, sean estos positivos o no: la Presión Fiscal.
 
La Presión Fiscal –que no el esfuerzo fiscal que se mide sobre los ciudadanos- es un índice de comparación homologable en todos los países de la UE y su medición le corresponde a la oficina estadística de la UE, el EUROSTAT. Pues bien, España ha pasado de una presión fiscal sobre su PIB en 2007 del 38,8 % al paupérrimo 31,4% del 2011. Más de siete puntos porcentuales de caída de ingresos tributarios que no se explican por la crisis. Este porcentaje es el peor de Europa para un país de nuestras dimensiones y economía, siendo solo superado en su negatividad por Estados como Lituania, Bulgaria, Letonia, Rumania, Eslovaquia e Irlanda. Nos superan Grecia y Portugal. A pesar de que los ciudadanos, especialmente las clases medias, tienen un altísimo esfuerzo fiscal nuestro sistema tributario en su conjunto es uno de los que menos recaudan.
 
La caída de Ingresos tributarios en la forma que se ha producido en España no se explica en la crisis. Si lo dicho hasta aquí no es suficiente, analicemos en qué figuras impositivas se produce esta caída:
 
 
-IRPF:
 
En 2007 la recaudación fue de 72.614 millones de euros, siendo en 2012 de 70.619 millones, apenas una caída de 2.000 millones y un 2,8 % de pérdida sobre 2007. La pérdida de recaudación acumulada en 2008 a 2012 en relación a la que lo fue en 2007 representa 21.000 millones de euros y por lo tanto es muy ajustada a los datos macros de caída de las rentas del trabajo y renta de los hogares. Es una disminución lógica a los datos de crisis. El esfuerzo de las rentas del trabajo está garantizado y sostenido.
 
-IVA:
 
En 2007 se recaudaron 55.851 millones de euros frente a los 50.464 millones de 2012. Supone una caída del 9,64%, aun teniendo en cuenta el efecto de la subida de los tipos aplicables. La suma de las pérdidas anuales producidas en estos cinco años en relación a 2007 suponen un total de 49.000 millones de euros, lo que representa unos porcentajes muy superiores a la caída de la demanda, de un 5% aproximadamente, por lo que la explicación radica en el aumento del fraude y la economía sumergida, así como en la desaparición de las operaciones inmobiliarias y especulativas.
 
-IMPUESTO DE SOCIEDADES:
 
En 2007 la recaudación supuso en aquel año 44.823 millones de euros, siendo la de 2012 de 21.435 millones. Esta espectacular caída es del 52,17 % y no tiene explicación con ningún dato derivado de la crisis. En 2012 se recauda menos de la mitad de lo que se hacía en 2007 por este impuesto, sin que haya explicación posible en ningún dato macroeconómico. La caída de las bases imponibles del impuesto, es decir los beneficios sujetos a tributación, reflejan también un descenso del 61,022%, al pasar de 177.000 millones en 2007 a 69.106 en 2011. Si sumáramos todos los importes no obtenidos o perdidos en cada uno de los años del periodo 2008 a 2012, siempre en relación con la cifra que se obtuvo en 2007, la pérdida de recaudación ascendería a 121.000 millones. Una cifra impresionante que es la causante de todos los males actuales. No puede permitirse semejante agujero en los ingresos públicos en tan breve espacio de tiempo.
 
Y así se está produciendo. La participación del Impuesto de Sociedades -recordemos que es el que pagan las empresas societarias- sobre el total de ingresos tributarios era en 2007 del 22,33%; en 2012 es solo del 12,71%. Su porcentaje sobre el PIB es sencillamente vergonzoso al representar solo el 1,9%.
 
¿Esto es posible? Nos han hecho ver que la pérdida de ingresos tributarios del Impuesto de Sociedades tiene que ver con la crisis, pero esto solo es así en una parte mínima. La prueba más clara de la manipulación argumental  está en el llamado “tipo efectivo”. Nos referimos como tal al porcentaje real que pagan las empresas sobre sus resultados contables, independientemente del nominal o legal. Pues bien el tipo medio efectivo de tributación de las grandes empresas consolidadas es el 5%, frente al 30% establecido en la Ley, y esto aun cuando en 2007 era del 13,2%. La crisis explica caídas de beneficios pero nunca lo hará  con la disminución radical de tipos efectivos en más de un 8%  ya que estos se aplican sobre beneficios, sean estos altos o bajos.
 
El Impuesto de Sociedades en España se ha convertido en un auténtico “queso gruyere” para las arcas públicas del que ya solo quedan agujeros que se tapan en forma de recortes de servicios públicos y que, por cierto, intentan esconder esos políticos plañideros que nos dicen aquello de …” venga…solo un esfuercito más”. Seguramente el que ellos no han hecho en explicarnos cómo y por qué ha volado el dinero. Ni ellos mismos lo sabrán.
 
La vergüenza es de dimensiones internacionales y nos sitúa una vez más en el ranking de los más laxos en la exigencia tributaria a las grandes empresas: La “famosa y tramposa” Irlanda, que se pone de ejemplo por su “competencia desleal” al ofrecer tipos del 12,5% en su Impuesto de Sociedades, recauda proporcionalmente más con su Impuesto blando que España con su queso gruyere. Chipre, con un tipo aplicable del 10%, recauda un 7% de su PIB mientras que nosotros, con un tipo legal del 30%, solo recaudamos el 1,9% del nuestro. Sencillamente inaceptable porque no tenemos que molestarnos en hablar de fraude, ni de economía sumergida, ni de paraísos fiscales, simplemente de ineficacia legislativa y  beneficios a la carta para los grandes en el Impuesto de Sociedades.
 
Si partimos de que durante estos cinco años hemos perdido en relación a la misma cifra que se obtuvo en 2007 más de 196.000 millones, el 61,73% se corresponde con el Impuesto de Sociedades, solo el 10,7% al IRPF y el 25% al IVA. La explicación está ahí y no en la crisis que solo lo es en una parte mínima.
 
 
3. El DEFICIT PÚBLICO Y LOS INTERESES
 
Cada año desde 2007 España ha perdido más de 30.000 millones de euros en su agujero tributario, lo que supuso que pasara de un superavit presupuestario de casi un 2% del PIB, por encima de Alemania (0,2 %), a un déficit del 11% en solo dos años. Ello no se debió a un incremento del gasto público como le encanta a la derecha repetir sino al hundimiento intencionado de los ingresos públicos. Estos se hundieron porque los privilegios de las grandes fortunas empresariales no se percibían debido a la facilidad de obtención de ingresos procedentes  del boom inmobliario y su efecto positivo sobre los mismos. En cuanto desaparecieron los inmuebles alguien se dio cuenta de lo todo el mundo sabía y nadie se atrevía a decir cuando las cosas iban bien: ¡el Rey estaba desnudo! Nuestro sistema de ingresos estaba tan desnudo como el Rey de la fábula.
 
El aumento del déficit público supuso acudir a la financiación ajena, por lo que la deuda pública paso de un modesto 36,30% (lo que demostraba que España era un país de escasos compromisos con el Estado del Bienestar) a un esperado100 % para el próximo 2014. El pago de intereses consecuencia de esta Deuda creciente pasó de un importe de 15.993 millones de euros, un 1,52% del PIB en 2007 a 36.950 millones, un 3,5 del PIB. Es decir el incremento del pago de intereses ha supuesto un aumento de 21.000 millones de media en cada uno de estos tres últimos años.
 
En apenas tres años hemos pasado a perder 30.000 millones de euros de recaudación tributaria y aumentar el pago de intereses en 20.000 millones anuales. Una locura de 50.000 millones de ineficacia que explotó en tan corto tiempo.
 
Si todo ello resultaba poco, el rescate a las entidades financieras ha supuesto un nuevo desequilibrio de 40.000 inaceptables millones.
 
Los compromisos con la UE y con nuestra Constitución reformada a instancias de las políticas neoliberales nos obliga a situarnos de forma inmediata en un déficit anual de un 3% cuando partíamos de un 11% en plena crisis. ¿Por qué de forma tan rápida? Ello ha duplicado los efectos de la crisis y la ha convertido en especialmente grave porque nuestros políticos han dirigido las medidas a adoptar, medidas traumáticas todas ellas, sobre el gasto público y no sobre los ingresos, que aun siguen siendo un 16% más bajos que los obtenidos en 2007. Estos  se han mantenido sin entrar en una caída aun mayor gracias al esfuerzo suplementario exigido a las rentas medias y del trabajo con las injustas subidas del IRPF y del IVA; mientras el Impuesto de Sociedades sigue siendo un privilegiado del sistema tributario. Vergonzoso. Un sistema tributario destrozado no se arregla en tres años por lo que resulta más fácil acudir a las clases medias y subirles el IVA y el IRPF. De esta manera frenan el endeudamiento y favorecen su empobrecimiento, que es otro de los objetivos económicos del gobierno actual.
 
4, LA PRIMA DE RIESGO.
 
 España, una vez que forma parte de la UE y de su Eurozona, pierde su soberanía monetaria y por ello económica, entregándola como botín de guerra de los mercados capitalistas a  unas instituciones supraestatales sobre las que el ciudadano no tiene ningún control democrático. Esto en sí mismo debería preocuparnos y mucho. Ya puedes votar al gobierno que tú quieras que la política económica no se cuece aquí. Perder la soberanía monetaria implica que, como Estado Soberano, dejamos de  controlar nuestra moneda, que ya no es nuestra, y por lo tanto las medidas clásicas a aplicar en tiempos de crisis, que aun criticadas, demostraron que servían para salir de las crisis mucho antes de lo que vamos a salir en la actualidad. Las devaluaciones monetarias, la emisión de moneda o el control de los tipos de interés pasan a depender del Banco Central Europeo y por lo tanto de los criterios de los países más fuertes, entre los que, por supuesto, no nos encontramos. Si ponemos el ejemplo de la devaluación de la moneda, medida lógica en una situación como esta, y al no disponer de un Banco Central propio ni autoridad monetaria debemos inventarnos algo así como una “devaluación interna”, que consiste básicamente en “autoempobrecernos” reduciendo los sueldos de los trabajadores y de los empleados públicos. Cuanto más pobre mejor. ¿Cómo si no es de esta forma se explica que España disponga de un salario base de 641 euros frente a los 1.446 de Francia y un tipo general de IVA del 21% comparado con el 19% francés?
 
A ello se une la majaderia de la prima de riesgo y de su “valor de mercado. Los países de la UE no pueden emitir libremente moneda libre de deuda y se obligan a financiarse en los mercados internacionales, reforzando el negocio de los Bancos. España se tiene que financiar en Bancos Privados, como si fuera un particular, lo cual es inconcebible y mucho más que esto  tenga que ser así por una norma que forma parte de los Tratados de la UE. De tal forma, el Banco Central emite dinero que entrega a los Bancos Privados con un interés mínimo para que estos se lo presten a Estados como España pero a un interés de mercado. Ese interés de mercado es fijado de forma artificial por las Agencias de valoración especulativas vinculadas a estos bancos, que de acuerdo con sus planteamientos basados en riesgos irreales (hacen creer que España plantea dudas de credibilidad sobre el pago de sus deuda para aumentar de esta forma el tipo diferencial o prima de riesgo) atornillan al país de turno con tipos elevados y verdaderamente fuera de mercado, asegurando, entre otras cosas, que países como Alemania se financien a tipos mínimos. El negocio ya lo hacen con Italia y España.
 
Esto es impresionante por irreal: rescatamos a los bancos para que nos presten el mismo dinero público de los rescates. Así es, pensamos que Alemania o los bancos alemanes son los propietarios de la Deuda Pública Española, cosa que no es cierta. El 55% de la Deuda española es propiedad de los bancos españoles en una muestra de “patriotismo”. Es decir España está arruinada, recortada y empobrecida porque los bancos españoles hacen doble negocio con su país; obtienen dinero público para sus rescates, reponiéndoles de su experiencia dilapidadora inmobiliaria con dinero público, y ese mismo dinero que incrementa nuestra deuda se presta al mismo Estado pero a interés de mercado.
 
De esta forma se produce otra curiosa situación: el dinero pagado por  las rentas del trabajo en forma de impuestos, que son las que sostienen los ingresos públicos, se convierten en beneficio del capital. El trabajo se convierte en esclavo del capital una vez más. La fórmula es trabajo que es igual a esfuerzo fiscal se trasvasa a ganancia de capital (intereses de la deuda cobrada por los bancos)  que es igual a beneficio fiscal.
 
No será porque no te lo hemos contado. A partir de ahora depende de nosotros porque todo esto que hemos narrado podría ser de otra forma si estamos dispuestos a cambiarlo.

Raúl Burillo. Exdelegado de la Agencia Tributaria en Balears y Cataluña 
raulburillo.over-blog.es